El Parlamento Europeo traba la semana laboral extendida

El proyecto postulaba ampliar el período legal de trabajo de 48 a 65 horas
PARIS.- En un pronunciamiento que fue considerado un repudio al ultraliberalismo, el Parlamento Europeo rechazó ayer por amplia mayoría un controvertido proyecto que postulaba extender el período legal de trabajo de 48 a 65 horas semanales.

"Es una gran victoria social", proclamó con entusiasmo el socialista español Alejandro Cercas, negociador del Parlamento de Estrasburgo sobre ese delicado tema social que comenzó a ser debatido hace tres años.

Ese proyecto, presentado inicialmente por Gran Bretaña y respaldado luego por los gobiernos de los 27 miembros de la Unión Europea (UE), coincide con una serie de iniciativas que se discuten actualmente a nivel nacional para eliminar algunas restricciones de orden legal.

En Francia, en particular, donde el presidente Nicolas Sarkozy prácticamente abolió el régimen de 35 horas laborales por semana, adoptado por los socialistas en 2000, el Parlamento aprobó la ley que autoriza a prorrogar la edad de jubilación de 65 a 70 años y esta semana autorizó a los negocios a abrir los domingos.

En un voto en segunda lectura en Estrasburgo, los eurodiputados pidieron ayer por amplia mayoría (más de 500 de los 700 representantes presentes en el Parlamento) que los países de la UE revisen el acuerdo negociado en junio último.

Los socialistas, los Verdes y los comunistas contaron con el apoyo de un tercio de los liberales y una parte de los conservadores para rechazar el proyecto.

Según ese texto, que necesitaba la aprobación de la Eurocámara, los europeos podrían trabajar hasta 65 horas por semana bajo ciertas condiciones bien definidas, como ya sucede en Gran Bretaña con el denominado opt out (la cláusula de la derogación de la jornada laboral máxima).

Otro punto sensible del proyecto rechazado por los diputados fue la introducción del principio de "tiempos inactivos de guardia", que dejarían de ser contabilizados como tiempo de trabajo. Esa medida atañe a ciertas profesiones, sobre todo en el sector de la medicina.

Dos fallos de la justicia europea estipulan que el tiempo de guardia debe ser calculado como tiempo de trabajo, lo que coloca en infracción a la mayoría de los países de la UE.

En ausencia de acuerdo, "todo lo que ha sido decidido por la Corte de Justicia Europea seguirá en vigor", afirmó Cercas. Ese tribunal fue claro: mientras un medico está de guardia en un hospital o en una clínica, "aunque duerma o toque la guitarra, se trata de tiempo trabajado", agregó el socialista español.

Los gobiernos de Grecia y de Portugal -entre los países más críticos del compromiso alcanzado en junio por los miembros de la UE- se congratularon de la decisión parlamentaria.

El límite de 65 horas semanales habría constituido con todo un progreso, porque su objetivo era limitar ciertos abusos que, a veces, permiten elevar el tiempo hasta 78 horas semanales.

El gobierno británico, ferviente partidario de la desregulación del mercado de trabajo, dijo que la batalla no está perdida y que continuará defendiendo la derogación. "La libertad de escoger la duración del trabajo ha sido practicada con éxito en Gran Bretaña y en otros países de la UE desde hace años", declaró el británico Pat McFadden, secretario de Estado de Relaciones Sociales.

El voto de los eurodiputados también fue criticado por el sector empresarial británico y recibido con beneplácito por los sindicatos.

La asociación europea de cámaras de comercio e industria denunció, por su parte, una "votación desastrosa para la economía" de la UE.

Derrota para Sarkozy

El voto de la Eurocámara es una derrota para Sarkozy, presidente pro témpore de la UE, que desplegó intensos esfuerzos para que los eurodiputados aceptasen el compromiso logrado por los gobiernos de los 27 países del bloque.

Ferviente partidario de la liberalización del mercado de trabajo, desde que asumió la presidencia de Francia, en mayo de 2007, Sarkozy prácticamente logró la desaparición del régimen de 35 horas de trabajo semanales. Hace dos semanas, y tal como lo había prometido durante su campaña, también hizo aprobar por el Parlamento francés una serie de leyes que modifican la edad obligatoria de la jubilación, que de 65 años en la actualidad pasará a 70 a partir del 1° de enero de 2009.

Sarkozy también logró que el Parlamento comenzara esta semana a debatir un proyecto de ley que permitirá la generalización del trabajo dominical. Francia es uno de los pocos países de Europa donde, salvo en los sectores de restauración, turismo y espectáculos, la actividad comercial es prácticamente nula.

La izquierda francesa prometió dar una batalla encarnizada para oponerse a esas iniciativas. Ayer dio una muestra de sus intenciones al movilizar unos 15.000 manifestantes frente al Parlamento Europeo para protestar contra lo que muchos sindicatos y partidos de izquierda han comenzado a llamar "un retorno a los tiempos de Dickens"

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