Si Paris bien vale una misa, ¿Mar del Plata no valdría una lista?

por: Gerardo Gómez Muñoz -

Podría iniciarse el comentario hablando de la casi imposibilidad de que la UCR pueda bajar al presidente de su bloque de concejales, Nicolás Maiorano, o a una de las dos figuras principales de la lista ganadora de la interna para dar lugar a candidatos de una alianza que fueron elegidos a dedo. Seguir con la previsión radical de anotar lista propia y de las ansiosas gestiones del comité provincia para que aquí no se frustre la CC. De los diversos partidos menores que estuvieron presentando sus nóminas, pero casi ninguna definitiva, se espera el cierre de plazos en la medianoche del viernes para eventuales cambios o frentes de último momento.

También se podría hablar del impresionante despliegue celebratorio del 1 de Mayo en el Sindicato de Empleados de Comercio con Pedro Mezzapelle a la cabeza con festejos especiales para su "rama femenina" y otra para miles de afiliados con marcado clima preelectoral y particular euforia por el aumento salarial logrado.También de la reunión de ayer donde los muchos afiliados mercantiles simpatizantes peronistas hicieron público su apoyo a la reelección de Mezzapelle.

Pero pese a la importancia que tienen en el escenario político de la ciudad estos hechos no alcanzaron para desplazar de la primera plana a la gravísima situación desatada en la ciudad con el estallido de equipos de la planta de almacenaje de agua de la ciudad en Plaza Mitre y a la aceleración de los tiempos de definición de la relación electoral del intendente Gustavo Pulti y su partido con los gobiernos nacional y provincial. Especialmente con este último si se considera que en la misma noche del domingo Daniel Scioli decía por el Canal C5N que lo "estaba esperando" a nuestro intendente.

Gestión y mando

El intendente demostró por estas horas su capacidad de trabajo y su vocación de jefe político de la ciudad. Fueron días y días al pie del cañón y sin dormir al frente de una legión de colaboradores y de trabajadores municipales para cubrir todas las necesidades y requerimientos derivados del accidente en la planta de almacenaje de agua en Plaza Mitre que dejó sin el líquido vital a varias decenas de miles de vecinos y otros tantos turistas en un fin de semana largo soñado. Una crisis en el servicio de una magnitud tal que nunca en su historia la había vivido Mar del Plata. Pero que fue, hasta el momento, solventada con rapidez y pericia por trabajadores, funcionarios, técnicos que bajo la conducción personal de Gustavo Pulti hicieron todo lo que se debía hacer para que las actividades tanto las domésticas como las de servicio y las comerciales no fueran interrumpidas, pese a los innumerables contratiempos que todavía subsisten por la carencia de agua. Fue destacable la solidaridad y el aporte de diversas instituciones y organismos oficiales como la comprensión de residentes y visitantes ante el grave imprevisto.

La desgraciada circunstancia sirvió, de paso, para poner de relieve la ejecutividad y la capacidad de trabajo del jefe comunal que no se limitó a instalarse en su despacho para dar órdenes sino que se lo vio, constantemente, en estos días en la zona del accidente técnico, en los sitios donde se trabajaba en las reparaciones debidas y en los diversos lugares de distribución de agua. También la ocasión fue un mentís rotundo para los que políticamente interesados suelen sembrar la especie contraria: Pulti mostró en esta difícil coyuntura, nunca experimentada por otro intendente en los 134 años de la ciudad, que cuenta con un equipo de colaboradores capaces e idóneos para asumir responsabilidades y trabajar en conjunto.

Ahora, la lista

Pero no ha llegado la hora de siquiera tomarse un día de descanso porque la política tiene sus tiempos cruciales y Gustavo Pulti está en el calendario local, provincial y nacional. Su alta cotización política junto con la de su partido Acción Marplatense han originado presiones que a estas alturas son demasiado evidentes para obviarlas periodísticamente, pese a la discreción con que el intendente se ha venido moviendo y hasta negándolas. Uno de los diarios más importantes del país en comentarios publicados ayer indica precisamente que en estas horas se intentará desde las mismas entrañas del oficialismo nacional que el único y tradicional tramo de su boleta partidaria se adose a la de Kirchner y Scioli. Este insistió en varias declaraciones de estos días en la necesidad de sumar intendentes. Dijo que son más de 30 los que lo harán a través de las candidaturas testimoniales y espera que de aquí al viernes, cuando cierren los plazos, lo hagan otros más.

Hasta ahora sólo Marcelo Artime, oficiando de vocero de Acción Marplatense, desechó de plano esa posibilidad en declaraciones periodísticas. Avanzó hasta señalar que una "lista espejo" depende de la acción de otro interesado, pero no de su partido.

No obstante versiones muy creíbles y del más alto nivel aseguran que ese ofrecimiento había partido de Mar del Plata y que la amoscada respuesta oficial habría sido "eso te sirve a vos, pero no a mí".

La cuestión absolutamente firme es la de no abrir Acción Marplatense a ninguna alianza en el plano local. No obstante no pocas suspicacias y muchísimas broncas suscitaron en diversos sectores kirchneristas distintos rumores sobre encuentros personales y frecuentes contactos telefónicos entre Pulti y Juan Garivoto, "el menos kirchnerista de todos los kirchneristas", como alegan quienes lo sospechan "más colorado que pingüino".

En el Frente para la Victoria, sus diversos componentes ofrecen todos los menúes posibles: ir con candidatos propios para restarle votos a los de Pulti, buscar la salida de una colectora y los que "si consiguen" un concejal, juegan con manos y patas adentro.

Entre estos últimos estarán los que se alistan con Carlos Cheppi, a pesar de su reconocida verticalidad kirchnerista y quienes ya tienen un acuerdo programático desde el 2007. Difícil es saber qué harán los seguidores de Adela Segarra ya pronunciados internamente por una candidata como prenda "de arreglo". Además fieles a sus prácticas desde esos mismos riñones y por cuestión de género apuntaban, además de la concejal, a la senaduría provincial. Otro sector ni siquiera contestó todavía al ofrecimiento de la Secretaría de Desarrollo Social formulado hace 10 días, para no sacar los pies del plato en momentos en que los simples conceptos de gratitud de Pulti suscitan los más ácidos comentarios oficialistas.

En la Concertación Plural, en la que el diputado Serebrinsky daba por cantada la deserción -porque no había posibilidad de renovar banca- de Ricardo Alonso en busca de una concejalía de la mano de Felipe Solá que, cada día está más solo, están los más decepcionados "porque el intendente olvidadizo, una vez más, no recuerda cuántas veces nuestros concejales fueron rueda de auxilio".

En este campo, luego de diversos encuentros con el jefe comunal de parte de Tato Serebrinsky, Juan M. Fernández, Diego Garciarena y Carlos Fernández y ante la negativa de éste a incluir un concejal del sector, se habría decidido dar pelea con lista propia. Aseguran que ya tienen desde los planos superiores la palabra de que esa posibilidad existe y ayer se estaban realizando gestiones en La Plata para lograr la habilitación correspondiente. El problema para estos intentos módicamente independentistas, además, del escaso tiempo disponible, es el vil metal. El costo de una elección es difícil de acometer sin sponsor.

El recuerdo de Enrique IV

Ajenos a estos avatares de los políticos, hay gente que ve más allá y ya manifiesta su preocupación más trascendente. Muchos de ellos ligados por diversos rubros comerciales que han comenzado a sentir los efectos de la crisis, a pesar del impulso no decaído sino creciente de la obra pública. No entienden mucho lo que pasa, pero sí advierten signos y con el simplismo de los que tienen claros sus intereses ven los peligros en ciernes. El insistente reclamo de apoyo por parte de Daniel Scioli y la frialdad con que se lo desoye les llama poderosamente la atención. Sobre todo cuando hace hincapié sobre la posibilidad de que la obra de gobierno pueda sufrir las consecuencias si no logra un buen resultado electoral. La preferencia hacia Mar del Plata a través de la proliferación de la obra pública en algún momento podría tener un costo de reciprocidad política. A la mayoría les cuesta entender cómo se recibían y se solicitaban cada vez más emprendimientos para la ciudad sin considerar que eso en todos los ámbitos no sólo en el político obliga al reconocimiento.Y aquí se está rechazando, expresamente, el pedido de apoyo. Sin considerar que de él podría depender la continuidad de esas obras y de otras planificadas que no son para vanagloria de un partido sino para el bienestar general de los marplatenses como lo señala el propio gobernador".

Si se habla "del partido de la ciudad", reflexionaban varios hombres de negocios, "¿cómo no se tiene en cuenta el interés de la Mar del Plata y sí los de un partido político?" Claro que el descarnado comentario recibía explicaciones sobre los principios, los objetivos y otros conceptos.

Sin embargo el cuestionador no cejaba: "Pero hace menos de dos años eran Acción Marplatense y se plegaron a Lavagna y se incorporaban a su lista y no sé qué principios ni qué" partido de la ciudad" eran los que estaban en juego entonces". Un segundo apoyó desde otro ángulo "si las obras se demoran y se paraliza la ciudad no sé adónde ni a qué amigo van a ir pedir auxilio con este antecedente". La remató un tercero muy informado: "El de Hacienda ya abrió el paraguas porque dijo que con las últimas monedas pagaron a los empleados, pero no saben cómo van a hacer dentro de dos o tres meses". En rigor no es Acción Marplatense sino su conductor el que debe estar pasando horas agobiantes frente al dilema que muchos lo ven más de coyuntura y paladar políticos que de puridad principista, habida cuenta del reciente juego con Lavagna y sectores de la UCR frustrado sólo por la aparición de otra oportunidad cazada al vuelo.

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