"Parir una Presidenta"

Por: Ricardo Kirschbaum

Al coparticipar el 30% de las retenciones de la soja, el matrimonio Kirchner ha mandado un doble mensaje.

Primero, no habrá negociación sobre este arancel de exportación por lo menos hasta las elecciones del 28 de junio. Se mantendrá en el 35%.

Segundo, quienes adhieran a recibir este aporte -gobiernos e intendentes- deberán suscribir el actual nivel de retenciones. Es decir, que los legisladores de las provincias firmantes deberán defender en el Congreso el actual impuesto a la soja.

Esto ha sido resultado de una toma de conciencia del oficialismo sobre lo ocurrido en la sesión impulsada por la oposición en Diputados. No lograron la mayoría, pero estuvieron más cerca que lo que el Gobierno esperaba. ¿Por qué no insistir?, se preguntaron los animadores del proyecto.

Para poner un cerrojo e impedir que la oposición siguiera tratando de alcanzar el quórum de 129 diputados, llegó la coparticipación y, como respuesta, el paro y los cortes.

La protesta tiene todavía respaldo pero, hasta ahora, está menos extendida que hace un año. Hay un sentimiento profundo -que antes no existía- de rechazo al oficialismo en muchos pueblos del interior. También el paro es funcional a la oposición: disimula la pobreza de ideas y esconde su fragmentación.

Permanece intacta la puja entre Kirchner y los ruralistas. Ya es, definitivamente, un choque político. Fiel a su táctica extrema, el ex presidente quiere derrotar al mayor desafío que ha tenido desde que llegaron a la Casa Rosada.

Un desafío de poder que ha desangrado la gestión de Cristina -nadie cree que si Néstor hubiera permanecido como Presidente habría dejado crecer la crisis o, más aún, que habría estallado- por un conflicto pensado para "parir una Presidenta".

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