La pareja presidencial brilló en una noche a pura fiesta en Washington

Michelle y Barack Obama estuvieron en al menos diez galas. Y bailaron cariñosamente.
El reloj marca 22.31. Y por los altoparlantes se escucha una voz que anuncia: "Señores y señoras, el presidente de los Estados Unidos". Luciendo un smoking negro impecable, el primer presidente negro de la historia de este país no había terminado de subir al escenario junto a su esposa Michelle, de largo blanco, cuando los casi mil jóvenes comenzaron a vivar..."Go Obama! Go Obama!" (¡Vamos Obama!). La noche del martes en Washington fue pura fiesta, con festejos y galas repartidas en toda la capital para celebrar al nuevo mandatario.

Hubo desde galas costosas hasta un "baile de vecinos", el Neighborhood Inaugural Ball, una fiesta de acceso libre, donde unos acaramelados Obama bailaron cariñosamente al compás de la voz de la escultural Beyonce entonando "At Last'' (Por fin) de Etta Jamea. Siguieron Shakira, Alicia Keys, Stevie Wonder, Sting, Mariah Carey..., en un espectáculo que fue trasmitido por ABC.

"Tenía muchas, muchas ganas de venir a este baile. Porque cuando veamos la historia política de esta campaña, lo que empezó siendo un viaje poco probable, cuando nadie nos daba siquiera una oportunidad. pudimos lograrlo gracias a la inspiración y a la energía de los jóvenes de Estados Unidos", dijo Obama, consciente de que sin el verdadero ejército de jóvenes que trabajaron como voluntarios durante la contienda electoral, su triunfo no hubiese sido posible.

"Sí podemos, sí podemos", le respondieron los chicos y las chicas que en vez de los habituales jeans y zapatillas, esta vez, estaban de gala con moñitos negros y trajes de largo. "¡Sí podemos, sí podemos!", siguieron, repitiendo uno de los principales lemas de la campaña demócrata.

Según Obama, fueron los jóvenes, la nueva generación que inspiró a los otros. "Es así que se producen los cambios en Estados Unidos. Sabemos que los jóvenes, en todas partes, están imaginado algo diferente a lo que ha ocurrido. Donde hay guerra imaginan la paz, donde hay hambre, imaginan que la gente va a poder comer. Donde hay enfermedades, imaginan un sistema de atención médica que funciona. Donde hay racismo, imaginan la unidad.", recitó el mandatario.

Patricia O' Connel, de 22 años, que lo estaba escuchando dijo luego a Clarín que había viajado especialmente con dos amigos desde Florida para poder asistir a la asunción de mando de Obama. "No tenemos mucha plata, pero decidimos venir por el día, en avión".

"¿Y dónde van a dormir?", preguntó esta corresponsal.

"No tenemos la menor idea. Pero ¿Qué importa? Lo importante es que estamos aquí. Probablemente celebraremos toda la noche. Mañana nos vamos".

"Yo trabajé para Obama en Filadelfia y en Virginia", contó por su lado Lisa Grant, de 21 años, enfundada en un vestido rojo furioso y subida a unos tacos negros altísimos, desde donde le costaba mantener el equilibrio. "Me vine por tren y estoy viviendo en lo de algunos amigos que conocí durante la campaña", contó.

Obama espera ahora seguir contando con el apoyo de estos jóvenes. Durante la breve aparición que hizo en el baile, el flamante mandatario les habló de la importancia del servicio público y del trabajo comunitario.

"Yo soy capaz de hacer lo que me pida", dijo Jena Breast, una jovencita de no más de 20 años.

Durante la noche del martes, Obama fue a un total de 10 galas. Por las calles de Washington, apareció una nueva clase media y media alta afroamericana con tapados de piel y vestidos largos de gran calidad procedentes de distintos estados.

"Es increíble, pero hay gente que cuando alguien piensa en una afroamericana sigue pensando en una lavandera lavando ropa arrodillada sobre una tabla y un pañuelo a cuadros en la cabeza", se quejo Amelia Swing una maestra de Alabama. Con Obama esa imagen definitivamente ha comenzado a agonizar.

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