El parate del negocio inmobiliario local.

El parate del negocio inmobiliario local.
El negocio de las propiedades se ha enfriado y predomina una sensación de gran incertidumbre. El dinero de la soja, que reactivó en su momento la construcción local, se agotó. Qué dicen los operadores inmobiliarios.
Gualeguaychú, como otras ciudades del interior, vivió en los últimos años un ciclo de prosperidad. Un boom constructivo privado, cebado por el efecto riqueza de la soja, fue una manifestación palmaria del proceso.

El negocio de las propiedades reconoció un auge también vinculado a otro factor: se privilegió la inversión en activos físicos (casas, terrenos, departamentos y demás) en un contexto de baja de interés del dinero.

Además, esta ciudad genera por sí misma una expectativa de crecimiento, por encima de la normal en la provincia, asociada a la industria del turismo, lo que atrae capitales.

Sin embargo, a tono con lo que ocurre con el resto del país, se asiste al fin de un ciclo de bonanza. El mercado inmobiliario, tan sensible a los cambios de humor inversor, vive hoy una suerte de parate.

Pero un enfriamiento vinculado más con el cambio de expectativas que con la falta de capitales. Más allá de que, por cierto, el flujo de la soja se detuvo, a caballo de la crisis del campo.

Eso explicaron a EL DIA Luis Cappelletti, Fernando De la Cruz y Fernando Dacal, empresarios del sector, quienes más allá de los matices, coincidieron en que se verifica un retraimiento inversor por la incertidumbre reinante en la economía.

“El mercado está tranquilo. No digo que la actividad se haya caído del todo. Pero estamos a un ritmo mucho menor. Algo lógico en función de lo que está pasando en el mundo y en la Argentina. Sobre todo hay una gran incertidumbre”, comentó Cappelletti.

“Cuando no se sabe el valor de las cosas, que es el dato económico actual, la actitud más lógica es esperar”, dijo por su lado Dacal, al explicar el momento psicológico que vive el mercado inmobiliario.

Explicó que “el precio del metro cuadrado” en el país se infló mucho, y Gualeguaychú no fue ajena a esa tendencia. Pero este valor, a raíz de la crisis, empieza a resquebrajarse, opinó.

De la Cruz, en tanto, aseguró que todo conspira para el retraimiento de la compra y venta de propiedades. “Si la recesión se profundiza es posible esperar una corrección del valor de las propiedades a la baja. En este contexto, el inversor no sale a comprar, espera un mejor precio en el futuro”, señaló.

Por otro lado, acotó, se modificó el contexto macroeconómico: si antes las bajas tasas de interés y la tranquilidad del dólar, incentivaban la inversión inmobiliaria, hoy ese escenario desapareció.

El dinero hoy está más caro y el mercado especula que el dólar estará en 4 pesos a fin de año. Esto hace que mucha gente con capacidad de ahorro prefiera refugiarse en activos financieros en lugar de volcarlo en propiedades.

Cappelletti insistió en el clima anti-inversor. “La falta de certeza sobre lo que va a pasar es un ingrediente fundamental. Hay gente que tenía un proyecto entre manos, pero ante la falta de un horizonte previsible, decide no avanzar”, comentó.

“El dinero está, pero el mercado no se mueve. Lo que ocurre es que la gente con ahorros está expectante”, explicó por su lado De la Cruz. El mercado, dijo, está produciendo correcciones a la baja. “Los alquileres, por ejemplo, dejaron de subir ante el achique de la demanda”, agregó.

Según señaló, cuando se tomó conocimiento de la crisis mundial se produjo un clic en el humor de los inversores, que hoy prefieren la cautela. No obstante, especuló que esta crisis todavía no llegó a Gualeguaychú.

“Nosotros, más allá del parate inversor, estamos bajo el impacto del Carnaval, que ha inyectado circulante por 77 millones de pesos. Dentro de 45 o 60 días, la ciudad va a sentir con más fuerza la retracción económica”, explicó.

Se construye menos

Los operadores inmobiliarios coincidieron en afirmar que pasó el auge constructivo en Gualeguaychú, entre otros motivos por la desaparición del efecto soja, que hizo que muchos hombres del campo, en los últimos años, inviertan en bienes físicos en la ciudad.

Así, si antes no se podían conseguir albañiles para refaccionar una casa, hoy ese gremio sale a pedir trabajo. Esto no significa, explicaron los entrevistados, que quien inició un proyecto constructivo lo haya abandonado.

Más bien lo que ocurre es que no se empiezan obras nuevas. Por tratarse la construcción de una actividad que mueve la rueda de la economía doméstica (dinamiza numerosos negocios conexos) esto preanuncia un cuadro recesivo para adelante.

No obstante esta retracción, De la Cruz, Dacal y Cappelletti explicaron que Gualeguaychú seguirá siendo una ciudad muy atractiva para invertir. Y que el interés de capitales de otros lados –como Buenos Aires- sigue estando firme.

La ciudad –de posición geopolítica envidiable (por su cercanía con Buenos Aires), con escala humana, sin problemas mayores de inseguridad, y con turismo en alza, entre otros factores positivos- invita a la radicación de inversores foráneos.

No obstante lo cual, los empresarios inmobiliarios llamaron la atención sobre la necesidad de contar con “planificación urbana”, que reoriente la ocupación del territorio sobre la base de un proyecto a largo plazo de la ciudad.

Pocas operaciones en el medio rural

¿Qué pasa con los campos de la zona? “Prácticamente no hay ventas”, refirió Cappelletti, al explicar que la crisis de rentabilidad que afecta al sector –que hoy protesta en bloque contra las retenciones que le cobra el gobierno- han impactado en la comercialización de campos.

Para Capelletti, el mercado inmobiliario rural seguirá congelado hasta que el valor de los predios, que venía en alza en los últimos años, no se sincere. “Yo diría que el inversor se retiró. Está esperando. Mientras tanto, los dueños siguen con la expectativa de sacarle un buen precio”, indicó.

Según dijo, hay una diferencia entre el mercado inmobiliario de la ciudad y el mercado rural: mientras en el primero el precio de las propiedades urbanas refleja valores del 1 a 1 (época de la convertibilidad), en el segundo los predios agrícolas conocieron valores altísimos.

Dacal, de todos modos, cree que la crisis internacional revalorizará a los países que producen alimentos, como Argentina, porque la gente podrá renunciar a los artefactos tecnológicos pero nunca dejar de comer.

Esto plantea, dijo, que los campos argentinos, productores de carnes y granos, tendrán un valor importante.

¿Ciudad cara?

Hay una percepción generalizada alrededor de que las propiedades en Gualeguaychú están sobrevaluadas, y eso la convierte en una ciudad cara. Cappelletti discute el concepto.

“Gualeguaychú no tiene valores exorbitantes, por más que la gente diga lo contrario. Buenos Aires sí es cara, porque subió casi al doble del 1 a 1 (convertibilidad en los ‘90). Pero eso no pasó acá”, sostuvo.

“Si se comparan los valores con otras ciudades como Colón y Villa Elisa, igual. En esos lugares los terrenos cuestan el doble o el triple que en Gualeguaychú. Estoy hablando de un terreno similar al que nosotros, por ejemplo, vendemos en Pueblo Belgrano”, destacó.

“No hablemos –eso sí- del corazón de la ciudad, donde ya no hay espacios. Cuando querés vivir en la zona comprendida entre calles Colombo y Tres de Caballería y entre el Colegio Nacional y avenida Rocamora los valores son otros. Estos son otros parámetros”, explicó.

De la Cruz, en tanto, cree que los valores inmobiliarios de Gualeguaychú son picantes. “Los locales de la calle 25 de Mayo, no tienen nada que ver con la realidad del mercado local. El alquiler de cualquier local chico está entre 3 mil y 5 mil pesos mensuales”, graficó.

Dacal, en tanto, dijo que la valoración de las propiedades en Gualeguaychú es importante por una característica del mercado local. “Acá quien compró en su momento una propiedad, cuando la quiere vender lo hace al mismo valor o más. Esto se ha repetido a lo largo de los años”, aseguró.

No ocurre así, comentó, en Buenos Aires, donde la fluctuación de las propiedades es mucho mayor. “Si en Gualeguaychú, los departamentos, por ejemplo, bajan en algún momento, eso no es muy significativo”.Esto obedece, entre otras razones, a que la ciudad viene creciendo en forma constante, y esto valoriza lógicamente sus inmuebles, explicó por último.

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