El Paraná prueba las obras de defensa. Se espera para el sábado un pico de 7 metros

Aunque se recibieron ayer con alivio la noticias del comienzo de una bajante en el hidrómetro de Puerto Iguazú, la preocupación por la persistencia de la creciente continúa en la ribera del Riacho Barranqueras y en toda la costa chaqueña, donde se contabilizaban unas 300 familias evacuadas.

Este número promete seguir creciendo aun después del fin de semana, habida cuenta de la gran cantidad de gente que aun permanece en sus casas sobre la costa en Barranqueras y especialmente en Puerto Vilelas, donde el temor a los saqueos y las penurias del traslado desalentaban a muchos hasta ayer a dejar sus viviendas.

La altura del riacho Barranqueras llegó ayer por la mañana a 6,57 metros, ganando 37 centímetros desde la noche de la víspera, un fuerte avance que decidió a muchas familias iniciar la evacuación.

Esa marca, plantó también un récord en la diferencia de altura con el río Negro que se mantiene a 5,51 metros detrás las compuertas del dique regulador y hacia toda el área metropolitana de Resistencia que recorre de Oeste a Este.

El pronóstico del APA es que el sábado llegue a Barranqueras un pico de creciente esperado en 6,70 centímetros, aunque el manejo del caudal del Paraná por la operación de las represas hidroeléctricas de cause arriba, abre interrogantes sobre esta proyección.

"Estábamos esperando estar en 6,20 metros y estamos en 6,57; y eso tiene que ver con el manejo que se hace de las compuertas", señaló ayer a NORTE la titular de la Administración Provincial del Agua, arquitecta Cristina Magnano, en una entrevista concedida en el mismo dique regulador del río Negro, a propósito de la supervisión de la funcionaria de las obras de refuerzo a las defensas realizadas en Puerto Vilelas (ver aparte).

Inauguración con revancha

El seguimiento del funcionamiento del sistema de defensas marca la literal inauguración en esta crisis, de la totalidad de las obras de defensas frontales contra el Paraná, aunque resta terminar para este fin de año o principios del próximo, la obra del lago compensador y la estación de bombeo de Soberanía nacional, destinada a evacuar aguas de lluvia acumuladas en el recinto metropolitano protegido.

El sistema fue utilizado brevemente en el 2007 y Lirussi explicó que en esta oportunidad las compuertas del dique se cerraron unos cincuenta centímetros antes de la cota 48, establecida en el protocolo de manejo de las instalaciones, de modo de contar con una revancha extra en caso de copiosas lluvias que hasta ahora no se dieron con persistencia

Las 14 bombas con capacidad de 5 metros cúbicos por segundo instaladas en el dique (con una bomba de repuesto), fueron chequeadas antes la declaración de la emergencia que se activa con la marca de los seis metros en Barranqueras, lo mismo que el conjunto de bombas del APA en las lagunas interiores del área metropolitana.

"Estamos comprobando el correcto funcionamiento del sistema. Hacia la ciudad, el río Negro tiene 5,51 metros con 6,57 del Paraná, más de un metro de diferencia.

El recinto está funcionando bien y la única situación que nos mantiene alertas es el caso de una precipitación importante en el Gran Resistencia", señaló para anotar la insuficiencia de desagües en toda el área metropolitana.

Seguimiento climático

Magnano relevó con expectativa el seguimiento de los pronósticos extendidos del clima en el sur del Brasil, que alientan una disminución progresiva de la cantidad de lluvias en noviembre y diciembre.

Pero la preocupación hoy del equipo de profesionales a cargo de las defensas sigue estando en la altura del Iguazú, que sigue alto a pesar de que bajó a 27,60 metros luego de haber alcanzado los 28,20 metros. "Sigue siendo una altura peligrosa, pero hay una tendencia" evalúa el ingeniero Roberto Rafael Lirussi, actual responsable del funcionamiento del Dique regulador. De todos modos, la situación parece estar controlada desde el funcionamiento del sistema de defensas local y desde la magnitud misma de la inundación, que por el momento no se juzga extraordinaria y tiene un buen pronóstico en la bajante del Iguazú y en los pronósticos climáticos de la alta cuenca.

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