Paraná: La Municipalidad achica más el cinturón

La Comuna dispuso medidas internas para controlar en “forma estricta” el gasto. Bajarían el consumo de combustible. Pusieron tope a viáticos de funcionarios y buscarán reducir horas extra.
Mónica Barbabianca, secretaria de Hacienda municipal, enmarcó la disposición en la crisis general que afecta al país, a las provincias y comunas, y reparó en una de las primeras consecuencias atribuidas al descalabro económico: la baja en las remesas de coparticipación nacional.

Por ejemplo, para el Municipio de Paraná la merma por ese concepto asciende a un millón de pesos mensual, en un monto global que ahora llega a unos 4,5 millones de pesos.

Paralelamente, la secretaria aclaró que los recursos propios de la Comuna “no han disminuido”, al tiempo que ponderó los niveles de recaudación alcanzados tras el incremento de las tasas aplicado a partir de febrero.

Es más, dijo que los ingresos por la Tasa General Inmobiliaria “superaron la expectativa” con un nivel de pago del 95 % respecto de la masa de contribuyentes que cumplió en el bimestre anterior. En general, aseveró que el nivel de recaudación general llega al 70%.

Pese a esos números, Barbabianca recordó que los recursos propios “no alcanzan a cubrir todo el gasto del Municipio de Paraná”. Entre las erogaciones fijas de la Comuna, mencionó el pago al personal –la partida más alta: insume un 71% del Presupuesto total- y la prestación de los servicios. En este último punto, enumeró la potabilización del agua, el arreglo de calles y la cobertura de imprevistos como los daños ocasionados por la lluvia de la semana pasada.

“Todo hace que tengamos que organizarnos, prever que los ingresos (no sigan bajando). No estamos en una situación tan crítica como en otras oportunidades, pero tomaremos las medidas pertinentes para no llegar a la situación que teníamos en un principio”, dijo, en alusión al inicio de la gestión cuando el Gobierno declaró al Municipio en Emergencia económica.

Alcance

En la misma situación -en Emergencia- sigue la Comuna, luego que la gestión decidiera, a principios de año, prorrogar la vigencia de la ordenanza que establece, entre otras cosas, ajustes.

“Fundamentalmente, se trata de profundizar los controles y ponerle topes a los gastos”, dijo Barbabianca, quien mencionó la decisión de poner límites a los viáticos y de realizar auditorias en el combustible y las herramientas.

También dijo que sigue vigente una circular de 2008 que “nos posibilita prever lo que se va a gastar y priorizar los gastos mensuales”.

Se pusieron topes en los módulos productivos (horas extras) del personal y resolvió extremar los controles referidos a la asistencia de los empleados a su lugar de trabajo y a la realización de de la tareas.

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