El Paraná llegó a 3 centímetros del nivel de alerta frente a Rosario

Algunas viviendas ubicadas sobre el brazo seco del Saladillo ya comenzaron armar terraplenes con bolsas contra el avance del agua.
La altura del Paraná frente a Rosario se ubicó ayer en 4,97 metros, a escasos tres centímetros del nivel de alerta. Y como durante los últimos días hubo lluvias en la cuenca alta del río, todo hace prever que podría alcanzarse el punto crítico entre hoy y mañana, días para los que además se esperan precipitaciones en la ciudad. Por ahora, la única zona complicada sigue siendo El Mangrullo, donde trabajan bombas de la Central de Operaciones de Emergencia y ya se levantaron defensas y algunos terraplenes. En la zona norte, por el momento no hay grandes problemas, pero si lloviera mucho podría dificultarse el desagüe de los canales Ibarlucea y Salvat en el Paraná.

   Prefectura sigue de cerca las marcas diarias del río. "Ya está en 4,97 y creciendo", indicaron desde la fuerza. Un crecimiento que definen como "sostenido", pero que —a la inversa de lo que ocurrió el año pasado, con la bajante— no trae problemas a la navegación comercial.

Monitoreo. Aun así, se incrementaron los patrullajes fluviales y terrestres con carácter preventivo, tanto en zona de islas entrerrianas como la costa rosarina. Al menos hasta ayer, no tenían registro de evacuados. También a nivel municipal hay un monitoreo constante de la situación. La Central de Operaciones de Emergencia y Defensa Civil se encargan de esa tarea, centrada sobre el brazo seco del Saladillo, en la zona sur de la ciudad.

   El titular de Defensa Civil, Raúl Rainone, recordó que los efectos de la crecida del Paraná impactan sobre algunas viviendas precarias levantadas en esa costa durante los últimos años de bajante pronunciada, a las que el agua ya llega en algunos casos, y también afecta a otras casas que, edificadas en terrenos más elevados, sufren las consecuencias de las napas muy altas.

   Por eso desde hace días ya está en marcha un operativo preventivo coordinado con la propia comunidad en la zona de El Mangrullo (bajos del barrio Roque Sáenz Peña), "conocedora" del régimen del río, y con referentes del área social del distrito sur. En algunos sectores se entregaron bolsas de arena para levantar defensas y también se van instalando bombas para desagotar el agua en el río.

   "Estamos en un nivel casi de alerta, al que se va a llegar, pero las cuestiones más críticas las tenemos controladas y por ahora no existe un panorama de evacuación inminente", afirmó Rainone. De hecho, los 4,97 metros del río frente a Rosario distan aún 3 centímetros de la altura de alerta y 33 de la de evacuación.

No pensar. "Prefiero pensar en otra cosa", responde Elida Graciela Godoy cuando se le pregunta si la preocupa el avance de las aguas que amenaza desde el fondo de su humilde vivienda ubicada sobre el brazo seco del arroyo Saladillo, en El Mangrullo al 5100.

   "Lo que pasa es que si pensás te volvés loca", asiente a su lado Lorena, su vecina que vive unos metros más arriba sobre el mismo curso de agua. Ambas saben que una lluvia más o menos copiosa las obligará a evacuarse, algo que les sucedió hace tres o cuatro años —no lo recuerdan exactamente— por última vez. Y que deberán volver a hacer si el río y el clima así lo deciden.

   Graciela vive en una de las casas más bajas sobre el brazo seco, por lo cual podría ser la primera en tener que evacuarse. "No quiero ni pensar porque no me quiero ir. Una vez llegué a tener toda una pieza llena de agua y yo me había mudado a la otra", cuenta sobre su humilde casita en la que vive con su marido y alguno de sus hijos, además de una decena de perros y animales de granja.

   La mujer habita en este barrio desde que nació, asegura que, más allá de que no se ha vuelto a repetir una inundación de la magnitud de la de principios de los 80, "esto fue siempre así; nunca mejora".

   "Yo fui afectada por todas las inundaciones que hubo y ya me cansé de pedir tierra para levantar un poco ahí", señala el borde de su patio, por donde el agua parece amenazar con colarse sin encontrar la menor resistencia. "Y ya no pido más nada", dice como tratando de ignorar la situación.

De noche. "Siempre el agua nos agarró de noche", sostiene Lorena, de 31 años, también nacida en una humilde casa sobre este "bracito del Saladillo", tal como le llama al denominado brazo seco. Más que preocupada, se la ve expectante y en alerta, ya que el agua ha superado por primera vez en varios años —"desde el 2006", calcula— el alambrado que separa el patio de su vivienda del canal.

   "Si no llueve no vamos a tener problemas, pero si el río sigue subiendo el agua nos puede entrar desde otras casas", explica, mientras cuenta que ya nadie habita en los sectores más críticos del barrio, que fueron erradicados hace unos años.

   Santiago Fernández hace tres años que vive del otro lado del brazo seco, sobre la cortada Costanera al 5100. A diferencia de sus vecinas, oyó que "en estos días van a colocar una bomba" para desagotar un poco la zona.

   Desde la puerta de su casa tiene por estas horas un paisaje distinto, allí en esa cañada casi sin caudal que a veces se puede saltar de un solo paso y hoy muestra botes amarrados en sus orillas. También puede ver cómo algunos de sus vecinos ya se están empezando a proteger con bolsas y otros elementos apilados que hacen las veces de terraplenes.

Emergencia. En cuanto al área de la costa central de Rosario, Rainone recordó que ya no quedan familias viviendo en la barranca. Y además aseguró que hasta ayer no se habían registrado inconvenientes en el área de los canales Salvat e Ibarlucea.

   Sin embargo, el panorama podría complicarse allí si se registraran fuertes lluvias, ya que la altura de los canales es inferior a la del Paraná y ese desnivel dificultaría el desagüe.

   "Este es un fenómeno que nos afectará hasta fines de marzo —auguró Rainone— por lo que debemos tener una estructura armada que, ante la emergencia, nos encuentre preparados".

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