Parálisis en el Gobierno por la campaña.

Fuentes oficiales revelaron que no habrá medidas importantes hasta después de los comicios; el papel de la Presidenta, en debate.
Cumbres internacionales preestablecidas, actos protocolares y mucha discusión política es el escenario en el que quedó estancado el gobierno de Cristina Kirchner desde que decidió adelantar para el 28 de junio las elecciones legislativas.

Esa suerte de parálisis en la que entró la gestión presidencial continuará hasta los comicios, reconocen en los despachos más importantes de la Casa Rosada. La jefa del Estado, con la campaña en el medio y las movidas electorales de su omnipresente esposo Néstor Kirchner, no encuentra la manera de poder mostrar algo de su gestión, un planteo que desvela a los ministros y funcionarios que prefieren concentrarse en las acciones de gobierno.

La administración de Cristina Kirchner se vio en las últimas semanas obligada a reaccionar imprevistamente frente a los hechos de la actualidad que más conmueven a la sociedad, sin poder instalar su propia agenda. Es un debate intenso puertas adentro de Balcarce 50: cómo hacer para que la Presidenta sea más protagonista. La salida no parece clara por el momento.

Como remedio, algunas fuentes ya anticipan que la jefa del Estado se pondrá al frente, junto con Kirchner, de la campaña electoral. Por supuesto, la Casa Rosada trabajará en nacionalizar los comicios. La estrategia que se analiza es involucrar mucho más a la Presidenta en los actos proselitistas como una manera de darle presencia en paralelo a la excesiva exposición que tiene su esposo.

Sucede que con las últimas medidas lanzadas por el Gobierno, por ejemplo en materia de inseguridad, fue el ex presidente el encargado de anunciar en público los próximos pasos de la Casa Rosada. Lo hizo el jueves pasado, cuando desde un acto partidario en San Miguel ordenó al Congreso que debatiera un régimen legal de minoridad. Aclaró, eso sí, que ése era un mensaje que enviaba su mujer, todavía en cama por una angina que la afectó durante dos días.

Unas semanas antes, cuando la Presidenta anunció un nuevo plan de seguridad para las provincias de Buenos Aires y Mendoza, también había sido Kirchner el que en otro acto dentro de sus habituales salidas de campaña por el conurbano bonaerense había lanzado la primicia de que en pocos días más se presentaría un programa ante la ola de inseguridad. Además, en la puesta en marcha de los anuncios es el jefe de Gabinete, Sergio Massa, quien reemplaza a Cristina Kirchner.

La defensa del "modelo"

En los despachos oficiales reconocen que ya no se puede hablar de otros temas que no sean los que impone la campaña. Por eso se avanzará, prometen, en la sanción de la ley penal para menores en medio de los crecientes reclamos agudizados por el asesinato del camionero Daniel Capristo por un chico de 14 años que le disparó cuando intentaba robarle su auto.

A las incursiones electorales del ex presidente se podría entonces sumar Cristina para reforzar la defensa del modelo, estrategia discursiva que el oficialismo instaló para plebiscitar la gestión en junio. El Gobierno reconoce que también se achicaron los plazos para ellos. No queda demasiado tiempo para instalar nuevos debates de campaña alejados de la coyuntura.

Otro de los frentes de conflicto aún abiertos para el Gobierno es el enfrentamiento con el campo. En la Casa Rosada creen haber ganado la batalla. "El conflicto está acabado. ¿Vieron que ya nadie habla más del tema?", fueron las conclusiones que sacó la jefa del Estado en diálogo con sus principales ministros, según reconstruyó LA NACION.

El matrimonio Kirchner utilizará como argumento para fustigar a los ruralistas las nuevas incursiones en política que harán los dirigentes del agro. Dicen que aunque los cuatro presidentes de las entidades agropecuarias no se hayan anotado en las listas opositoras, sí colocaron gran parte de sus representantes. Esa situación sacará a relucir el matrimonio en el fragor de la campaña para defender su modelo de país.

El escollo mayor que prevé el oficialismo por estos días es que podría recrudecer el conflicto cuando se termine la cosecha de soja. Con los magros resultados por la sequía, suponen en Balcarce 50, podría volver el malestar. Pero el Gobierno ya puso plazos: hasta que no pasen las elecciones, no volverán las reuniones con los líderes del campo.

Mientras tanto, el gabinete nacional también entró en una etapa de letanía. Según una recorrida por los principales ministerios que hizo LA NACION, por el momento no están previstas medidas de alto impacto. Muchos, como la ministra de Salud, Graciela Ocaña, deberá sortear los problemas actuales, como el dengue, que la tiene otra vez en la mira de la quinta de Olivos y que la obligó que descartar su candidatura bonaerense. El resto espera. A todos les llegó la orden de que no habrá definiciones hasta pasada la elección.

El mensajero

* La inseguridad . Antes de que la Presidenta anunciara medidas de seguridad para las provincias de Buenos Aires y Mendoza, Néstor Kirchner había adelantado, en un acto en el conurbano, que habría novedades al respecto.

* La edad imputable . En la última semana, fue también Néstor Kirchner quien pidió, en una tribuna partidaria en San Miguel, que el Congreso legisle sobre la baja de la imputabilidad de los menores.

* El dengue . Otra vez fue el ex presidente quien anunció que "el Estado dará batalla" contra la enfermedad.

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