El paraje La Quena casi quedó sepultado

Esta anoche, el cierre de esta edición, 30 familias aún continuaban sacando lodo y piedras de sus viviendas.
Tal como venía anticipando El Tribuno en ediciones anteriores, cada día que pasa los temores de los pobladores del paraje La Quena, ubicado en la margen norte del río Bermejo, no hacen más que confirmarse.

Desde hace dos meses que estas familias piden a las autoridades, a la Dirección Nacional de Vialidad y a la empresa Covico SA que construyan canales y alcantarillas por donde drene el agua que baja de un cerro ubicado al oeste de la ruta 34, frente al caserío donde ellos viven.

Sin embargo, estos reclamos nunca fueron atendidos por parte de las autoridades.

Ayer, cuando ya había amanecido, comenzó a llover intensamente. Cerca de las 9 una correntada de agua, lodo y piedras bajó por un cañadón que divide en dos al cerro, cubrió la ruta nacional 34 y llegó hasta las casas del paraje La Quena.

La segunda vez en 10 días

En lo que va del verano es la segunda inundación en menos de 14 días que padecen estos pobladores; el primer aluvión se produjo la mañana del 25 de diciembre, una semana después de que la empresa Covico entregara formalmente las obras de mejoras, alteos y alcantarillado de un tramo de 3 kilómetros de la ruta nacional 34, a la Dirección Nacional de Vialidad.

La millonaria obra adjudicada por Vialidad Nacional no soportó ni la primera lluvia y ayer cerca de las 9 los aterrados pobladores vieron cómo el agua, con lodo y piedras, bajaba por una barranca y se dirigía hacia las casas.

Perder las pertenencias

"Estábamos desesperados porque no sabíamos qué pasaría. El barro cubrió como 50 centímetros y salvamos lo que pudimos; yo puse un freezer arriba de la mesa, alcé la ropa de mi familia y la coloqué arriba del techo, pero las camas y los colchones los perdí", relató Raúl Cuéllar, uno de los vecinos que vive a la vera de la ruta y cuya casa recibió el primer impacto del aluvión.

Autoprotegerse

Eduardo Juárez, otro poblador del paraje La Quena, dijo que "durante todo el día colocamos bolsas con piedras y arena, pero le pedimos por favor a alguna autoridad que se acerque, que nos dé una mano; no puede ser que no vean el peligro al que estamos expuestos. No vino ni un concejal (de Embarcación) ni un funcionario provincial a ver cómo estamos".

"El mayor temor es qué pasará con la próxima tormenta y si es de noche la situación será mucho peor", advirtió.

La primera vez en 28 años

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EN RIESGO / EL PARAJE LA QUENA TRAS EL DESLIZAMIENTO DE AGUA Y SEDIMENTOS.

Carina Juárez vive en el paraje La Quena "hace 28 años y dice que es la primera vez que ocurre este desastre".

"Nadie puede decir que no lo esperaban porque desde hace dos meses que estamos advirtiendo lo que puede pasarnos", se quejó la mujer, en diálogo con El Tribuno.

La mujer explicó que "nosotros vivimos de la venta de pescado (La Quena está ubicada en la margen norte del río Bermejo) por lo que cada familia tiene una heladera y un freezer".

"Algunos alcanzaron a salvarlos pero en mi caso se llenaron de barro, perdí todo el pescado que tenía para la venta y tengo mi casita llena de barro, es un desastre", expresó la mujer.

Advertencias desoídas

Carina, como el resto de los vecinos del caserío, venía pidiendo desde hacía dos meses que se construyan al menos dos alcantarillas que contengan el agua que baja del cerro ubicado frente al paraje.

"Primero dijeron que construirían cuatro alcantarillas, después dijeron que sólo iban a construir dos por falta de presupuesto o algo así", dijo la mujer.

"La realidad es que sacaron toneladas de arena del cerro, lo manosearon tanto que ahora, con una mínima lluvia, esa mole se nos viene encima y nosotros estamos expuestos directamente a la correntada porque el cerro tiene en medio un cañadón impresionante", se quejó.

"Hemos trabajado todo el día para sacar el lodo, no vino ni un obrero municipal a ayudarnos; aquí viven más de 40 niños y si ésto (el aluvión) se produce de noche va a ser un desastre", expresó entre sollozos la humilde pobladora.

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