Parábola de vida de un líder singular desde sus orígenes

Desde su llegada a la vida pública, Evo Morales mostró que es una figura original en la política
No es la primera vez que Evo inicia una huelga de hambre. El recurso, un símbolo de protesta de la escuela de la no violencia, integra el manual político del presidente boliviano desde que era sindicalista y representaba a los cocaleros del Chapare, mientras se defendía de las acusaciones de narcotraficante. No es tampoco el gesto de ayer lo que marca su singularidad.

Primero fue la parábola de su vida, que lo llevó de ser pastor de llamas en el Altiplano más miserable a conducir el país desde el Palacio Quemado, a los 46 años. También el hecho de ser el primer mandatario indígena en una nación en la que entre el 60 y el 80% de la población tiene ese origen pero siempre fueron gobernados por blancos. Luego, haber sido elegido en 2005 por casi el 54% de los votos, sorteando los obstáculos de la llamada "democracia pactada", cuando era el Congreso el que determinaba quién sería el presidente. Más tarde, su originalidad se vio confirmada por un 67% de los votantes, cuando arriesgó su sillón en un referéndum revocatorio y, más cerca en el tiempo, cuando el 62% aprobó su propuesta de reforma constitucional.

Alguien podría argumentar que, en esta misma región, el venezolano Hugo Chávez también pone el cuerpo seguido y muchas de ellas con éxito, en elecciones de diferente grado, pero entre las características que los diferencian, hay una que destaca y es que, mientras Chávez tiene -o tuvo por estos años-, una billetera importante, Evo Morales es el presidente del país más pobre de Sudamérica, pese a que los números macro hayan mejorado sensiblemente durante su mandato, y eso también lo convierte en un presidente original.

Soltero y sin Primera Dama a la vista, tiene dos hijos de diferentes esposas. Su mayores excentricidades son vestir sin corbata, iniciar reuniones de gabinete a las 5 de la mañana, dormir poco y andar con varios celulares encima. También cambiar la agenda de improviso y cancelar actos o reuniones en cualquier ciudad para ir a jugar un partido de pelota-frontón a Cochabamba, donde aún suele pasar la noche en la modesta casa en la que vivía hasta que se mudó a La Paz.

Para el presidente Morales, se juega bastante más que la posibilidad de su reelección. Cercado por el poder económico de la oposición, que estrangula cualquiera de sus éxitos electorales destacando que el país está dividido de modo irreconciliable, ya en octubre Evo había marchado con los movimientos sociales para que el Parlamento convocara a la reforma constitucional.

Marchas, huelgas de hambre, cercos a instituciones, cualquiera de estas modalidades pueden ser vistas como elementos de presión o de extorsión. También pueden leerse como la recuperación de la iniciativa por parte de Evo, un animal político que, desde la oposición, tuvo los resortes para paralizar el país y que hoy, desde el poder, se resiste a que quienes lo quieren ver afuera congelen su proyecto.

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