¿Para qué sirve el Banco Central?

Por Roberto Cachanosky

Desde hace rato vengo sosteniendo que las reservas que declara el BCRA no son tales, y que a la cifra absoluta que se presenta hay que restarle una serie de ítems por constituir deuda del BCRA que aumentan artificialmente las reservas que se informan como propias. Sobre este tema escribí en LA NACION el 4 de enero pasado, nota que motivó una respuesta del BCRA publicada al domingo siguiente, a la que posteriormente respondí el 16 de enero último. Es más, en una nota editorial de LA NACION del 13 de mayo pasado el editorialista (que no soy yo) sostiene mi misma posición sobre el verdadero nivel de reservas, al igual que otros economistas de prestigio.

El domingo 10 de mayo fui invitado al programa Hora Clave de Mariano Grondona y ante una pregunta Grondona dije que las reservas no eran U$S 46.000 millones como sostiene el BCRA, cuestioné la confiabilidad de la información que brinda el BCRA y su total independencia del Poder Ejecutivo.

Grande fue mi sorpresa el sábado pasado por la mañana cuando recibí en mi casa una Carta Documento del Banco Central, por la cual me intima a retractarme "de las graves y difamatorias manifestaciones vertidas por Ud. en el transcurso del programa Hora Clave". Agregan que yo he "puesto en duda el carácter verídico de la información que emana del Banco Central de la República", por lo cual, como decía antes, me intiman "a retractarme y cesar en esa actitud. En caso contrario se accionará en protección de la Institución que Ud. ataca".

Francamente desconocía que en Argentina existía el delito de opinar diferente. Y que opinar diferente implica atacar a una institución, en este caso, como el BCRA. Pero lo curioso es que mi respuesta a la pregunta de Grondona fue que el Banco Central no tiene la independencia que dice que tiene, que no tiene las reservas que dice que tiene, que hay información que no ha publicado y que se está pareciendo al INDEC. Y aquí si que estamos en un serio problema. Como la intimación que me hace el BCRA es por lo que dije en Hora Clave , estaría surgiendo un tema muy curioso. Aparentemente, una de mis graves y difamatorias manifestaciones habría sido comparar al BCRA con el INDEC. Si para el BCRA compararlo con el INDEC es grave y difamatorio el problema no es mío, es un problema interno del gobierno, problema en el cual no me puedo meter ni resolver.

Un solo ejemplo sirve para poner en duda el grado de independencia que realmente tiene el BCRA del Ejecutivo y es el manejo de la política cambiaria. ¿Quién define la política cambiaria en Argentina? ¿El Banco Central o el Poder Ejecutivo? Si es el BCRA, entonces, la impresionante tasa de emisión monetaria que ha hecho hasta el año pasado, generando una escalada inflacionaria cercana al 30% anual, habla muy mal del manejo monetario llevado a cabo en estos años. ¿Algún economista serio puede llegar a sostener que tasas anuales de emisión monetaria del 25% durante 5 años seguidos son consistentes con la estabilidad de precios? ¿En algún momento se plantó el BCRA frente al poder Ejecutivo y le ha dicho que no estaba dispuesto a generar semejante inflación para convalidar el famoso tipo de cambio competitivo que impulsa el Ejecutivo? ¿Le ha dicho el BCRA al Ejecutivo que si quería mantener un tipo de cambio alto tenía que generar el superávit fiscal correspondiente porque seguir emitiendo implicaría generar serios problemas inflacionarios? Si no lo hizo, es lícito dudar de su verdadera independencia.

Respecto a las reservas, no soy el único economista que sostiene que a las reservas brutas que se publican hay que descontarles los encajes en dólares que corresponden a las entidades financieras y que hay cerca del equivalente a U$S 14.000 millones en bonos y pases netos, deuda emitida para amortiguar parte de la fenomenal tasa de emisión monetaria para sostener el llamado tipo de cambio competitivo.

Por otro lado, también hay que descontarle una deuda contraída con el Banco Internacional de Basilea que el BCRA se niega a informar cuando constitucionalmente corresponde que informe públicamente sobre el monto y las condiciones que se tomó esa deuda, o bien negar categóricamente que haya tomado esa deuda. Sin embargo, el BCRA ha contestado por escrito que reconoce tener esa deuda pero que no puede darla a conocer, por lo cual no se informa en los balances semanales o bien no se la específica debidamente.

¿Informa el BCRA cuántos dólares a futuro tiene vendidos y a quiénes se los vendió? Y este no es un dato menor, porque en el futuro, si hay pérdidas, habrá que compensarlas y será la gente la que pagará esas pérdidas con el impuesto inflacionario, dado que el BCRA tendrá que emitir pesos para cubrir la diferencia, si es que no tiene que vender dólares de las reservas para hacer frente a una estampida cambiaria porque quienes compraron a futuro no sólo desean ser compensados por la diferencia de cotización sino que también optan por cambiar de pesos a dólares.

Si el Banco Central no informa un dato tan relevante como la deuda con el BIS ni las ventas a futuro que tiene comprometidas, la información que proporciona no es confiable.

Si aumenta artificialmente las reservas incluyendo en ellas casi U$S 7000 millones de encajes en dólares que el BCRA le debe a los bancos, la información tampoco es confiable. Digamos que afirmar que el BCRA tiene U$S 46.000 millones de reservas es una verdad a medias. Y una verdad a medias no es toda la verdad e induce a la gente a confiar en algo que en los hechos no es así. Situación que es injusta, porque solo los economistas que estamos analizando estos datos podemos saber de las debilidades del Central, en tanto que la inmensa mayoría de la población desconoce la realidad. Unos pocos podríamos cubrirnos mientras el resto quedaría indefenso.

El artículo 3 de la Carta Orgánica del BCRA, que es una ley de la Nación, dice que "es misión primaria y fundamental del Banco Central de la República Argentina preservar el valor de la moneda". Me parece que dicha institución debería concentrarse en ese tema, dado que la gente vive diariamente los destrozos inflacionarios que se están produciendo y de los cuales no es ajeno el Banco Central, dado que la inflación generada es fruto de la política monetaria llevada a cabo para sostener artificialmente alto el tipo de cambio competitivo que quiere el Ejecutivo, motivo por el cual es lícito dudar de la verdadera independencia de dicha institución. En definitiva lo que ha hecho el Banco Central fue redistribuir ingresos de los sectores más pobres a los más ricos al aplicar el impuesto inflacionario que aplicó.

En la Argentina, desde que fue creado el BCRA, se han destruido el peso moneda nacional, el peso ley 18.188, el peso argentino, el austral y este que tenemos no es justamente moneda dado que no sirve como reserva de valor ni como unidad de cuenta. Un peso actual es igual a 10.000.000.000.000 pesos moneda nacional. Con semejante trayectoria, el Banco Central tendrá que hacer grandes esfuerzos para ser confiable nuevamente y muy prolijo en la información que brinda.

Mientras tanto, seguiremos esperando a que el Central se digne a informar si realmente tiene o no tiene una deuda con el BIS y cuántos dólares a futuro tiene vendidos. En tanto no informe sobre estos ítems fundamentales, la confiabilidad de los datos que proporciona seguirá siendo cuestionable.

Por último, viendo la destrucción de varios signos monetarios, crisis financieras, corridas cambiarias, confiscaciones de ahorros, inflaciones descontroladas y teniendo en cuenta los problemas inflacionarios y cambiarios que tenemos por delante, surge una gran pregunta: ¿Para qué sirve el Banco Central?

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