Para Rossi, "la oposición no podrá conducir la Cámara de Diputados"

Inquieto, por momentos desafiante, aunque siempre confiado en su suerte, Agustín Rossi se dispone a vivir otra semana clave en el sinfín de negociaciones y votaciones calientes en la Cámara de Diputados de la Nación.
El anunciado cambio en la relación de fuerzas en el Congreso —que resulta de la votación del 28 de junio pasado— ha llegado. Los números dicen que el oficialismo retrocederá de 106 miembros —ésa es la composición que estabilizó después de la derrota de junio pasado— a 90 propios, a partir de la próxima semana. Para el debate que se viene en las próximas horas, Rossi señaló ayer a La Capital "con nuestro marco de aliados al día de hoy estamos en unos 125 diputados".

   Por lo tanto, el número clave —129— para poner en marcha el motor del gran barco en Diputados, el quórum para sesionar, le quedó lejos al oficialismo: necesitará 39 aliados para iniciar las sesiones, aunque asegura haberse arrimado a hasta los 35 (de ahí el número de 125 que anuncia Rossi). La segunda minoría, la UCR, contará 44 diputados, y le sigue el Peronismo Disidente con 30, la Coalición Cívica con 19. Entre los bloques chicos, el socialismo se reducirá de 10 —actuales— a 6 diputados.

   La jura de la nueva camada el próximo jueves 3 no será, como sucedió históricamente y casi sin excepción, un mero acto para lucir un traje nuevo, emocionarse con el abrazo de los familiares y sentir la incomparable comodidad que ofrece el respaldo de una banca que será propia al menos durante los próximos cuatro años. Esta vez se anuncia batalla política en la disputa por las autoridades de la Cámara, en especial por la vicepresidencia primera, y también por la presidencia de las comisiones de mayor relevancia así como la constitución de mayorías al interior de las mismas.

   —Un conglomerado de opositores anuncia que buscará imponer la vicepresidencia primera de la Cámara y una proporcionalidad del 60 por ciento en todas la comisiones. ¿Qué hará el FpV?

   —Para empezar, se trata de un conglomerado de fuerzas absolutamente distintas entre sí, han creado una nueva cara de la perinola, el todos suman. Con absoluta falta de legitimidad política cuentan a macristas con Pino Solanas; reutemistas con socialistas santafecinos; Stolbizer con De Narváez; Carrió con Cobos. La suma de peras, limones, manzanas y melones. Dicen que tienen 135 votos cuando no pasan, al día de hoy, de 132. Y la cuenta es muy fácil, 132 es el 51,5 por ciento de la Cámara (257 diputados) y no el 60. ¿Por qué dicen que tienen el 60 si llegarían apenas, el 51por ciento?

   —Aún con el 51 por ciento podrían imponer quórum sin negociar con el Frente para la Victoria.

   —En ese caso se estarían suicidando, ¿cuánto puede durar un interbloque armado con gente que votó distinto en casi todo? Votaron distinto en la estatización de las AFJP, Aerolíneas Argentinas, ley de medios, ADN. Muchos sectores que estarían abonando en este conglomerado saben que la mayoría de las leyes importantes que se votaron en la Cámara no hubieran salido con el esquema que ahora están proponiendo.

   —Desde ese bloque opositor aseguran que si prospera la propuesta, Diputados sería más democrática.

   —Hay que terminar con los eufemismos, si se concreta este esquema la Cámara no sería más democrática, sería más de derecha, que no es lo mismo.

   —¿Qué evolución imagina de hoy al jueves?

   —Espero que prime la racionalidad, y que los bloques opositores se avengan a una negociación razonable donde el oficialismo —como sucede en todas las democracias del mundo— conserve la capacidad de legislar —presidencia y mayoría— en un puñado de comisiones principales, y que también conserve la vicepresidencia primera, un puesto que en los hechos funciona como relevo operativo de la presidencia. Fue así durante los 25 años de democracia, con la sola excepción del período 87/89, cuando el radicalismo se la cedió a Eduardo Duhalde por un acuerdo específico que tenía que ver con la provincia de Buenos Aires. Por lo demás, se creó la vicepresidencia tercera justamente para que la segunda y la tercera minoría tengan una autoridad cada una.

   —Néstor Kirchner será su vecino en el tercer piso del palacio y el jefe político del espacio. Hace unas horas le anunció a la intransigencia de la oposición "quédense con las comisiones", ¿piensa igual?

   —Nosotros estamos trabajando para constituir la mayoría de 129. Hoy nos faltan unos 4 votos, pero tenemos los argumentos y la capacidad política necesaria para el alcanzar el objetivo. ¿Cuánto podemos tardar...?, es cuestión de días. Si este conglomerado opositor piensa que puede sostener una decisión salvaje como sería quebrar las tradiciones parlamentarias y armar un esquema sin nosotros demostrarían un nivel de irresponsabilidad sin precedentes. Nuestra vocación, será como siempre, la negociación, pero si nos obligan a una votación a todo o nada, iremos. Y confiando en ganarla.

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