Para los riojanos, corrupción y política van de la mano

Mas del 90 por ciento de los riojanos considera que la honestidad es la principal carencia de sus dirigentes y que, ‘necesariamente’, la corrupción es un sinónimo del ejercicio de la política.
Autocrítica, la gente cree que eso es posible porque la comunidad actúa de modo ‘permisivo’ y se ha ‘acostumbrado a convivir con hechos y funcionarios corruptos’, aunque en distintos niveles.

El 91,4 por ciento de los riojanos está convencido que la corrupción y la política local son sinónimos y que la honestidad es la principal virtud que le falta a su clase dirigente, según lo revela un sondeo de opinión hecho por la consultora Tendencias Argentinas.

La empresa entrevistó telefónicamente, durante la primera quincena de julio, a 300 personas domiciliadas en distintos barrios de la Capital y de distintos niveles socioeconómicos.

Según Tendencias Argentinas, el muestreo se compuso de un total de cinco preguntas por entrevistado, en las que se debía definir cual debe ser la principal cualidad de un político y si esa cualidad es la principal virtud de la dirigencia política local. Además se consultó a los entrevistados sobre cual es el vínculo entre la corrupción y la política riojana y cual es el grado de responsabilidad que la comunidad tiene en esa relación.

El sondeo permitió determinar que el 91,4 por ciento de los entrevistados está convencido que la principal cualidad de un político debería ser la honestidad, al tiempo que el 90,1 por ciento cree que esa cualidad no es la principal virtud de sus dirigentes.

Por el contrario, el 89,4 por ciento entendió que la corrupción y la política local ‘van de la mano’ o ‘necesariamente se complementan’, mientras que a la cuarta pregunta -el grado de responsabilidad de la comunidad- el 93,6 por ciento consideró que la gente ‘actúa de modo permisivio, facilita esa corrupción y se ha acostumbrado a convivir con ella’.

El trabajo de Tendencias Argentinas permitió también establecer que la gente cree que mas del 50 por ciento de los políticos son corruptos ‘para poder permanecer dentro del sistema’, un 36,5 por ciento cree que los son porque ‘les conviene y hacen diferencia económica’, y poco mas del 11 por ciento entiende que ‘son delincuentes disfrazados de políticos’.

En algunos entrevistados, la encuestadora consultó a la gente sobre la relación entre la dirigencia corrupta y los partidos. El 74,5 por ciento dijo que los políticos corruptos ‘son en su mayoría peronistas’, mientras que el 20,5 por ciento los ubica ‘a todos por igual, sin que la pertenencia partidaria tenga relación’.

"Para la inmensa mayoría de los encuestados, la corrupción es parte activa y hasta necesaria del ejercicio de la política, entendiéndose a ésta como el ejercicio de la función pública", precisa Tendencias Argentinas en su análisis.

La consultora dijo que "la gente cree que el sistema, los políticos y la comunidad son cómplices y necesitan de la corrupción en casi todos los órdenes", asegurando que "los entrevistados sostuvieron que hay distintos niveles de corrupción, que son ejercidos desde humildes empleados dependientes hasta los máximos escalones de la conducción institucional’.

‘Para conseguir una vivienda de un plan habitacional, en algún momento necesitás de algún contacto y eso es un acto de corrupción. Para lograr un contrato de trabajo en algún lugar del Estado, también. Para evitar una multa de tránsito, mas aún. En distintos niveles, la corrupción convive con la gente, la gente lo sabe y, en algunos de esos niveles, lo tolera y se asocia", dijo Tendencias Argentinas, entre otras conclusiones.

Finalmente, la consultora sostuvo que ‘la gente sabe que no tendrá nunca dirigentes cuya principal virtud sea la honestidad y la pureza. Pero espera que, al menos, la corrupción sea un método y no un fín en sí misma. Es decir, que la dirigencia robe pero haga. Aquella vieja filosofía que durante tantos años identificó al peronismo argentino y lo diferenció de dirigentes de otros partidos’.

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