Para Redrado, el desafío del año que viene será la inflación

Calcula una expansión monetaria similar a 2009, pero con crecimiento.
Durante el año próximo, el Banco Central pondrá el foco de su política en la inflación, debido a las mejores expectativas de crecimiento de la economía.

El desafío de la inflación para 2010 de desprende del Plan Monetario que acaba de aprobar el Directorio de la entidad y que será girado al Congreso el próximo lunes. En el texto, se prevé un escenario base con una incremento de la demanda de dinero (M2) de 14%, un nivel similar al que se alcanzará efectivamente este año (14,5%), según esperan en la entidad.

El M2 es el dinero en circulación en poder del público y los depósitos en cuenta corriente y cajas de ahorro. El Central busca influir en la demanda de dinero para controlar el circulante que, si crece, presiona sobre la inflación.

Por eso, si se toma en cuenta que en 2009 la economía local operó bajo un pesimismo muy influenciado por la crisis mundial -y que el crecimiento será casi nulo-, y para 2010 se espera un crecimiento mayor, la expansión monetaria estimada es "prudente y no expansiva, acorde con los riesgos inflacionarios previstos", indicó un director a Clarín.

Este punto de vista toma más consistencia con las expectativas de los analistas privados: estiman un crecimiento real de la economía para 2010 que va desde el modesto 2,5% oficial esbozado en el Presupuesto -y refrendado en el Plan Monetario- hasta el 5%, con una inflación que va desde un 15% a un 17%. Esto daría un alza nominal del PBI de 20% o más, mayor al rango previsto por el Central para la expansión monetaria (14%).

En tanto, el techo de expansión esperado es de 19%, apenas por encima de lo que se calculó en 2009.

El dilema habitual del Central es que no puede poner el foco en dos variables a la vez: o atiende la inflación o el tipo de cambio. Por eso, la muñeca de Martín Redrado, el timonel de la entidad monetaria, residirá en tener un dólar aceptablemente competitivo, evitando que se dispare la inflación en un contexto de economía en crecimiento.

Este fin de año, a diferencia del anterior, los pronósticos dan un dólar futuro casi planchado, lo que le permitirá focalizarse en moderar la inflación.

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