Para quién es útil el blanqueo

Para quién es útil el blanqueo
Por Eduardo Becher Socio director de BDO Becher

Para los Contadores Públicos que trabajamos en ramas del asesoramiento empresario o incluso para los auditores, las regularizaciones, blanqueos y moratorias han sido parte de nuestra vida profesional y hemos asistido a muchos intentos de aplicación.

La experiencia ha sido variada y el resultado estuvo afectado principalmente por la sensación de excepcionalidad de la medida y por el impacto que ésta produjo en los sectores convocados a regularizar.

Hasta la fecha no contamos con la reglamentación del presente régimen, por lo que no puedo predecir el grado de convocatoria que finalmente genere la medida.

El ejercicio de mi profesión me vincula con empresas de gran y mediano porte, razón por la cual el blanqueo no representa para éstas una oportunidad. Sólo en aquellos casos que las empresas hayan tomado algún riesgo en la forma de declarar sus tributos, el régimen podrá resultar beneficioso, pero en ese caso no será el blanqueo, sino la moratoria impositiva.

Respecto del blanqueo, el comportamiento del contribuyente debe analizarse bajo la siguiente premisa: ‘Por qué razones un contribuyente puede sentirse convocado a exteriorizar bienes no declarados’:

n Porque necesite aportar o invertir dinero que no se encuentra declarado.

n Porque su situación haya sido detectada o resulte fácilmente detectable por el fisco y entonces sea altamente ventajoso asumir el costo definido por el régimen.

n Porque teniendo dinero no declarado, decida declarar parte del mismo al suponer que en el futuro puede necesitar exhibirlo.

n Porque puede aprovecharse la oportunidad de exteriorizar bienes para resguardarse de futuras pretensiones fiscales.

Si bien para los primeros tres casos la reglamentación asume un rol importante para determinar la forma de abordar la regularización, son imaginables las soluciones que serán arbitradas por el régimen.

Sin embargo en el 4´. caso, la futura reglamentación será esencial para considerarla como una alternativa válida.

Por otra parte, para analizar la perspectiva del éxito de este sistema, debemos indagar los objetivos que el Gobierno tuvo en mira para su sanción. En mi opinión, el régimen será útil para:

n Incrementar la recaudación.

n Regularizar casos que están en la justicia por delitos penal -tributario.

n Regularizar algunas situaciones que todavía derivan de la crisis del 2001 y de los regímenes de excepción creados a partir de la misma tales como:

n Dolarización.

n No aplicación del ajuste por inflación en los casos de ventas de activos.

n Tratamiento de distintos regímenes de excepción.

Como cierre debo destacar, que facilitar la reincorporación de los contribuyentes que por motivos de inestabilidad económica han quedado fuera del sistema, es una medida adecuada. Sin embargo, otorgar un régimen de excepción condicionado por la necesidad de caja, no resulta para nada acertado. En política económica, menoscabar la política fiscal y la conciencia tributaria lograda en los últimos años, con el sólo objeto de incrementar la recaudación, es como quemar las naves.

El futuro requiere un sistema tributario cada vez más serio, capaz de exigir a la hora de recaudar, y una administración fiscal cada vez más fiable y al servicio del contribuyente. Sólo así, el diseño e implementación de una adecuada política fiscal podrá reducir el número de situaciones a regularizar y la necesidad de poner en práctica medidas tan cuestionadas.

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