Para privados, el gasto en subsidios alcanzaría $ 37.000 millones este año

El gasto en subsidios podría alcanzar los 37.000 millones de pesos este año, pese a las subas de tarifas, la recesión y los menores precios internacionales de bienes energéticos, según estimaciones de Ecolatina.
De acuerdo con el estudio elaborado por la consultora, "los subsidios continúan siendo una pesada carga para las arcas públicas".

En los primeros nueve meses del año las erogaciones por este concepto acumularon 25.212 millones de pesos, es decir que registraron un alza del 12 por ciento respecto de igual período de 2008.

En 2008 los subsidios alcanzaron 3,3 por ciento del PBI, superando al gasto en salarios, que representaron el 2,4 por ciento; la obra pública, con el 2,3 por ciento; y los intereses, con el 1,7 por ciento del PBI.

En lo que va de 2009, a diferencia de lo que sucedió en 2008, cambió la composición de los subsidios.

Es que cayeron las transferencias a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico Sociedad Anónima (CAMMESA) y a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), y crecieron las compensaciones al transporte de pasajeros sumadas al déficit de Aerolíneas Argentinas.

El Presupuesto 2010, que comienza a tratarse esta semana en Diputados, incluye un recorte de 4.000 millones de pesos en los subsidios, focalizado en el sector energético y en las compensaciones de la ONCCA.

Mientras que en 2007-2008 los precios de los servicios públicos crecieron 28,5 por ciento, los restantes precios subieron en 55,7 por ciento.

En consecuencia, los subsidios pasaron de 11.238 millones a 34.465 millones de pesos en ese período.

Según evaluó Ecolatina, "de continuar profundizándose la distorsión entre las tarifas y el resto de los precios de la economía, es probable que el gasto en subsidios siga creciendo".

No obstante reconoció que "si bien es necesario desarticular el esquema de subsidios, no es una tarea sencilla, pues implica trasladar la carga del sector público al sector privado".

Además, admitió que "actualizar bruscamente las tarifas no sólo es difícil de aplicar sino que también tiene efectos negativos sobre el consumo privado y la inflación", por lo que "no es conveniente aplazar el desarme de los subsidios".

Como propuesta establece que el desarme de subsidios "debería ser gradual para no afectar demasiado la recuperación del consumo privado".

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