PARA PREVENIR INCONVENIENTES EN CASO DE GRANDES LLUVIAS Reclaman la reactivación de obras en el río Salado

Advierten que Chacabuco podría quedar bajo las aguas debido a que las tareas de envergadura del Plan Hídrico se hicieron hasta Junín. Se reunieron dirigentes agropecuarios y empresarios de Roque Pérez, Chivilcoy, 25 de Mayo y Nueve de Julio, entre otros. Quedó conformado un grupo de trabajo con el objetivo de reclamar ante los organismos pertinentes el reinicio de las obras.
La preocupación no es nueva y la vienen expresando desde hace años productores de la zona de O´Higgins: ante un período de grandes lluvias como fue, por ejemplo, el de 2001, el río Salado, a la altura de Chacabuco, se vería colapsado y las aguas anegarían los campos de todos sus alrededores.

Los más pesimistas dicen que, inclusive, las inundaciones podrían llegar hasta Chacabuco.

Esto se debe a que, en los últimos años, en la cuenca superior del Salado, hasta Junín, se hicieron obras de gran envergadura que permiten un más rápido paso del agua. Como en Chacabuco no se hizo nada, el vecino distrito podría convertirse en un gran cuello de botella.

Este tema fue tratado durante una reunión que se realizó anoche en la Cámara de Comercio, convocada por la Mesa Productiva de Chacabuco. Allí estuvieron presentes dirigentes agro-pecuarios y empresarios de distintos lugares de la zona, entre ellos los presidentes de las sociedades rurales de Roque Pérez y Chivilcoy, Aníbal Silveyra y Juan José Ascheri, y el prosecretario de CARBAP, Alberto Larrañaga, que es de Veinticinco de Mayo. También se hallaba Luis Valinotti, de Nueve de Julio, que es el presidente del Nucleamiento Empresarial del Noroeste Bonaerense, una federación que reúne a más de treinta cámaras comerciales de la región.

Además participaron integrantes de la Cámara de Chacabuco el consejero regional del Banco Cre-dicoop, Edgardo Bózzolo, y una delegación de la Sociedad Rural de Cha-cabuco encabezada por su presidente, Andrea Bi-zzozzero.

Los fondos

Este último explicó que el proyecto de saneamiento de la cuenca del río Salado, también llamado Plan Maestro, nació en los ´90 y cuenta con financiación de la Nación -a través de un impuesto que se cobra con el combustible- y del Banco Mundial.

“O sea que hay fondos asignados para la obra, pero es probable que esos fondos se hayan usado para otra cosa”, dijo Bizzozzero, y señaló que en la cuenca baja del Salado, se hizo algo más del 50 por ciento de los trabajos previstos. También se hicieron obras en la cuenca superior, es decir, desde Junín hacia arriba. Justamente ese es el problema, porque, según se señaló, a la altura de Junín hoy el Salado traslada 110 metros cúbicos de agua por segundo, mientras, que en Chacabuco ese caudal baja a sólo 0,15 metros cúbicos.

“Así que hay que hacer la cuenta de qué es lo que podría llegar a pasar si hubiese un aumento en el caudal del río por exceso de lluvias”, completó el presidente de la Rural, que en la reunión afirmó que, de suceder eso, el Salado colapsaría y el agua avanzaría, en dirección a campos y a la ciudad, por los canales que desembocan en el río.

Bizzozzero señaló que “antes de que se nos llene el rancho de humo, o en este caso de agua, es oportuno hablar de esta cuestión”.

Durante la reunión se conformó un grupo de trabajo con el objetivo de reclamar ante los organismos pertinentes el reinicio de las obras.

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