Para Di Pietro, Berlusconi es un "erotómano".

"Berlusconi está enfermo, es un erotómano. Pero el problema de Italia no es la erotomanía privada de Berlusconi. El problema de Italia es todo lo que hace Berlusconi y, sobre todo, todo lo que no hace, porque se ocupa de sus asuntos privados en lugar de ocuparse de las cuestiones públicas."
Habla como un torrente el famoso ex fiscal anti-corrupción Antonio Di Pietro, que al frente del partido Italia de los Valores ?uno de los ganadores de las últimas elecciones europeas al duplicar con el 8% su caudal de votos? se ha convertido en la única voz opositora y antiberlusconiana de la Italia de "papi".

En una entrevista con La Nacion, en su despacho de la Cámara de Diputados, el ex fiscal Di Pietro, que en los 90 encabezó las investigaciones contra la mafia conocidas como Mani Pulite, denunció que Italia está atravesando una grave decadencia ética y moral. Directo como nadie, consideró que el premier italiano de 72 años, necesita de asistencia psiquiátrica, advirtió que la democracia del país corre peligro, pero descartó que el sexgate italiano pueda provocar la caída del gobierno de Silvio Berlusconi.

-¿Qué piensa de los escándalos de chicas pagadas, sexo y fiestas que salpican a Berlusconi?

-El Berlusconi privado y el Berlusconi público constituyen ambos dos anomalías. La anomalía privada se refiere una persona que evidentemente no sabe envejecer y que probablemente necesita asistencia médica.

-¿Asistencia psicológica?

-Más bien psiquiátrica. Yo creo que Berlusconi está enfermo. Es algo que a cualquiera le puede ocurrir. La erotomanía de Berlusconi creo que es consecuencia de un estado de impotencia mental. Esperemos que algún médico, algún amigo, pueda ayudarlo a envejecer mejor. Pero el problema de Italia no es la erotomanía privada de Berlusconi. El problema de Italia es todo lo que hace Berlusconi y, sobre todo, todo lo que no hace porque se ocupa de sus asuntos privados en lugar de las cuestiones públicas. El problema del país es que esta política de sólo anunciar y no hacer, esta política solamente publicitaria, de palabrerío y no de hechos, está empobreciendo cada vez más a las familias, está reduciendo cada vez más las posibilidades de una reactivación económica, está destruyendo el Estado de derecho y está atentando contra el Estado democrático.

-Como ex magistrado, ¿cómo ve la investigación que está llevando adelante la fiscalía de Bari? ¿Cree que se trata del principio del fin de Berlusconi? ¿Puede llegar a caer?

-No, es un error pensar eso. ¡Ni lo sueñe! Berlusconi no entró en política porque le guste la política. Yo lo vengo diciendo desde 1994: Berlusconi se metió en política por motivos judiciales. Cuando Berlusconi se dio cuenta de que las investigaciones por corrupción de mani pulite avanzaban y de que podían acabar totalmente con él, se inventó una tercera vía procesal.

-¿Cuál?

-Hasta que él llegó, había dos vías procesales. Por un lado, estaba el imputado que, ante una acusación, se presentaba ante el magistrado, era juzgado y aceptaba las consecuencias. Por otro lado, estaba el imputado que, al enterarse de los cargos contra él, armaba la valija y huía a América latina... Berlusconi se inventó una tercera vía: entra en política; a través del control de la información consigue ser elegido primer ministro; nombra parlamentarios a sus empleados, a sus acólitos, a sus cómplices y a sus abogados, y se hace leyes para evitar ser procesado. Dicho esto, y dado que la principal ley que Berlusconi se hizo para evitar ser procesado es el llamado lodo Alfano (que concede inmunidad judicial a los cuatro principales representantes del Estado italiano) y que éste sólo le garantiza dispensa procesal mientras sea primer ministro, no puede dejar de ser primer ministro porque si lo hiciera, mañana mismo sería procesado. Así que hasta que no prescriba el delito de corrupción por el cual Berlusconi pagó 600.000 euros al abogado inglés David Mills para que prestara falso testimonio a su favor en dos juicios, y del que hay pruebas, Berlusconi no podrá dejar de ser primer ministro.

-Lo sorprendente es que si se convocara ahora mismo a elecciones generales en Italia, todo indica que Berlusconi las ganaría... ¿Cómo se explica?

-Se explica porque Italia está atravesando una grave decadencia ética y moral. Lo que a mí y a mi partido más nos preocupa no es Silvio Berlusconi, sino el Berlusconi que se infiltró dentro de cada ciudadano italiano. Nos preocupa que haya un modelo berlusconiano. Se trata de un modelo seductor y atractivo que se basa en la ley de la jungla: el más fuerte se come al más débil, el que menos escrúpulos tiene es el que triunfa, el más astuto, el más criminal y el más determinado es el que pasa la selección natural. Y eso en un país en el que cada uno piensa que le está permitido hacer lo que quiere, incluso pisotear los derechos de los que son distintos. Porque el berlusconismo renovó en Italia el odio racial. El modelo berlusconiano es fascista, racista, piduista (con conexiones con la famosa logia masónica P2) y xenófobo.

-¿El hecho de que Berlusconi siga disfrutando de un amplio consenso en Italia es consecuencia de su enorme poder mediático?

-Totalmente. La opinión pública se forma a través de las informaciones que recibe. Y la opinión pública italiana ha sido martillada durante años con una deformación informativa según la cual la culpa de las cosas que suceden es de la magistratura y no de los delincuentes, que los problemas económicos y la desocupación se deben a que no se les permitió a los empresarios hacer lo que les daba la gana? En resumen: en Italia rige una desregulación moral que, poco a poco, se extendió por todas las regiones y ha implicado a todas las generaciones.

-El hecho de que, fuera de Italia, Berlusconi sea un personaje muy desprestigiado mientras que dentro de su país no lo es, ¿cree que es resultado de su control mediático?

-Absolutamente. Esta entrevista, por ejemplo, la leerán los lectores de su periódico. Pero aquí, en Italia, una entrevista como ésta yo no puedo hacerla, porque nadie me la publica. Me tengo que conformar con dejar constancia de lo que pienso a través de mi blog (www.antoniodipietro.it).

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