"Para pelear necesitamos 3 ó 4 refuerzos de jerarquía".

El Muñeco pinta un panorama crudo, dice que River precisa "jugador que se puedan poner la camiseta ya", asegura que Ortega será útil si se convence y advierte: "Lo de este año no puede volver a pasar...".
En algún momento se te pasó por la cabeza largar todo?

-No. Estaba y estoy convencido de que lo que me jodía no era una cuestión física sino algo puntual. Me operé de una mala cicatriz. Antes había sido mucho más complejo: me había operado los dos aductores y el pubis.

-¿Era la única salida?

-Por cómo venía sufriendo, estoy convencidísimo. Y contento: la recuperación es buena para llegar con todo a la pretemporada.

-¿Tenés miedo de que vuelvan las molestias?

-No. Estoy seguro de que voy a estar mejor.

-¿Estuviste en condiciones en algún partido?

-Nunca. Por eso decdí parar y volver a intervenirme. No tenía sentido seguir así. No volví para no disfrutar. Me gusta estar bien para comprometerme como corresponde con la camiseta.

-Igual tuviste momentos lindos: la vuelta al Monumental con dos goles, el tiro libre a Boca...

-Ahí es cuando me decía "vale la pena estar acá". Era lo que deseaba. Y esos pocos momentos, que fueron fuertes para mí, son los que me dan más entusiasmo para seguir.

-¿Te aburriste en casa?

-Disfruté de mi familia, pero al no estar acostumbrado, tanto en casa se hace pesado, je. Los chicos son exigentes... Miré muchas películas y mucho fútbol. Todo lo que se jugaba en el mundo lo veía...

-¿Y qué te pasaba cuándo mirabas a River?

-Nada... Cuando no jugás, te amargás por no poder aportarle algo al equipo.

-Fuiste clave en condiciones físicas desfavorables. ¿Si te ponés bien podés ser la figura del equipo y del campeonato?

-Creo y siento que estando bien puedo ser importante para el equipo. Después, depende de un montón de cosas. Uno puede estar muy bien pero hay momentos en que el equipo no funciona.

-¿Cómo te imaginás el River que viene con Ortega, vos, Fabbiani...?

-Soy optimista por naturaleza y ojalá que sea mucho mejor de lo que se vivió últimamente, que se pueda formar un grupo más competitivo. La vuelta de Ariel siempre es importante por lo que significa para la gente y los rivales. Si está bien y se convence de que puede ser importante, va a ser muy útil. También será importante recuperar a algunos jugadores que no estuvieron en un buen nivel este semestre... Y obviamente, vamos a necesitar reforzarnos. Estoy convencido de que para meternos en la pelea necesitamos tres o cuatro refuerzos de jerarquía que puedan aportarle al equipo más solidez.

-¿A quién y en qué puestos incorporarías?

-No soy quién para decir eso. Mi función es otra, el técnico es el más indicado para decidir en qué zona es más útil reforzarnos. Pero hablo de tipos que estén para jugar ya en River, que se pongan esta camiseta con capacidad y jerarquía.

-¿Y retendrías a Falcao y a Buonanotte?

-Si me decís que los vendés y traés jugadores de características parecidas, con el peso propio de venir y jugar, está bien. Ahora, si se van y no te reforzás, va a seguir siendo un proceso donde se reacondiciona todo en cada torneo.

-¿Estás o estuviste peleado con Ortega?

-Para nada. Hay gente que generó esta versión para... No sé para qué. Siempre hay algún estúpido de turno, pero nada que ver. Estuve con Ariel en Chile, en la despedida de Marcelo (Salas), y hablamos bastante. Está contento y entusiasmado. Lo conozco y dependerá mucho de su estado de ánimo y su fuerza para convencerse de que si está bien, seguirá siendo importante.

-¿Cómo tomás que van a competir por el puesto y además compartirán el liderazgo futbolístico?

-Competir, no. Y lo del liderazgo es algo natural y no discuto esas cosas. Sobre lo de jugar juntos o no, es el técnico quien verá cuál es el equipo que más le conviene de acuerdo al momento. Hay que entender también que acá es importante que sumenos desde cualquier lugar que nos toque. Yo vine convencido de eso, de que si me tocaba jugar era porque lo merecía y no sólo por portar un apellido. Tiene que jugar el que mejor esté. Esa es la manera ideal de demostrarles a los pibes que para jugar hay que romperse el lomo.

-Más allá de la decisión de Gorosito, ¿creés que por características van a poder jugar juntos?

-Cada uno desequilibra desde el puesto que juega. Siempre tuvimos juegos totalmente distintos aunque hablamos el mismo idioma futbolístico. No habría problema, siempre y cuando los dos estemos bien. Es más: le generaremos problemas a los rivales más que a nosotros. Pipo ya demostró que quiso jugar conmigo y Buonanotte, o con Buonanotte y Mauro Díaz. Yo no tendría problema en jugar un poquito más atrasado o más adelantado sobre un costado. Puedo hacerlo en distintas posiciones sin variar mi aporte.

-¿Sos consciente de lo que genera la presencia de ustedes?

-Ojalá que pueda generarse esa onda positiva y que lo podamos demostrar adentro de la cancha. Que los hinchas se puedan ilusionar con algo que realmente los haga sentirse identificados. Y que a los más chicos también les provoque el convencimiento de que pueden jugar bien con la camiseta de River.

-¿De los River que jugaste el que se acerca a tu ideal es el del 96-97?

-Sí, era un equipo que sabía a qué jugaba y confiaba demasiado en sus jugadores. En esa época había un exceso de confianza de la buena, de saberte ganador antes de entrar a la cancha.

-¿Ahora la obligación es recuperar eso?

-Deberíamos recuperarlo y eso se hace a través de la conformación del equipo. Si un jugador sabe que es importante, lo debe demostrar en la cancha y ganar partidos. Entonces, la confianza y la mística ganadora vienen solas, pero antes tiene que haber fundamentos para sostenerlas.

-¿La urgencia de resultados va en contra de esa búsqueda?

-Sí, porque la urgencia hace que tengas que ganar a cualquier precio. El hincha te pide ganar como sea.

-¿Se puede manejar esta situación sin entrar en la desesperación?

-Es complicado. Cuando venís de fracasos como los de estos últimos años, es todo más delicado. Por eso digo que debería conformarse un plantel competitivo para recuperar esa mística que River perdió. Si volvemos a creer que vamos a hacer un mejor campeonato que éste, vamos a errarle. Porque podremos hacer un mejor campeonato, pero la idea es poder jugar mejor y ser protagonistas en todo lo que juguemos. Después se puede dar que pierdas o no: el River del 2004 y 2005 era un gran equipo que no pudo quedarse con ninguna de las dos copas en las que jugó semifinales, pero tenía aspiraciones serias. Nos tocó caer contra un gran San Pablo y un Boca con el que perdimos por penales. Hoy nos quedamos afuera en la primera rueda... Y no puede volver a pasar lo de este año.

-¿Los hinchas sólo te piden ganar o algo más?

-Ganar... Lo que no pueden reclamarles a los jugadores es que no dejan todo. Dejan todo de acuerdo a sus limitaciones. A este equipo no se le puede recriminar que no corrió o que no puso huevos, pero para ganar necesitás tener otras cosas. A mí me gustaría jugar bien para ganar pero si no podés jugar bien, tenés que ganar. Después habrá partidos que tenés que ganar a cualquier precio, pero deberían ser momentos cruciales. Sin menospreciar a nadie, si te toca jugar contra Gimnasia de Jujuy en la primera fecha y ganás 1-0 sobre la hora, cagando, ahí empiezan los problemas. Me parece que hay momentos para ganar 1-0 sobre la hora, ¿no? No tengo ninguna duda de que la idea debe ser otra.

-¿Tus hijos te hablan mucho de River?

-El más grande, Nahuel, es un enfermo de River y sufre como un animal. Eso no me gusta tanto, está muy metido con lo que pasa.

-¿Y le gusta alguno de este equipo?

-Siempre le llamó la atención Buonanotte por ser tan chiquito y poder maniobrar como lo hace. Lo ve con un físico parecido al suyo, que tiene 11 años, y entonces dice: "Mirá lo chiquito que es y juega tan bien, cómo le pega a la pelota". Por eso el Enano siempre fue un poquito la figurita de mis hijos.

-Al principio mencionaste la importancia de disfrutar en una cancha. ¿En algún momento, estando en este equipo perdiste la alegría?

-No creo que haya perdido la alegría, pero hay momentos que no te divertís.

-¿Entonces con la 10 de River hoy es casi imposible divertirse?

-No, ¿por qué? Hay momentos para todo. En el River que ganaba todo salía a la cancha con alegría.

¿Y ahora?

-Lo voy a intentar...

Comentá la nota