"Para pagarles a los empleados, habría que recortar las políticas sociales"

"Si los municipales plantean seguir con el plan de lucha e insisten con el aumento del 10 por ciento, entonces habrá que discutir con la gente si quiere un recorte en políticas sociales. Todo lo que se va en mayores salarios, se resta en inversión social". Contundente, el intendente Miguel Lifschitz se metió de lleno en el conflicto salarial que hoy completa su segunda jornada de huelga.
Más aún, el titular del Palacio de los Leones le aconsejó a la cúpula de los municipales "escuchar y tomar nota de lo que están advirtiendo las instituciones intermedias sobre la profundización de la crisis". El consejo llegó luego de que presidiera una reunión de diagnóstico de la coyuntura económica y social con organizaciones profesionales, comunitarias y religiosas de la ciudad.

Hoy, la Municipalidad vuelve a su actividad normal. Mañana, en tanto, habrá un plenario de la Federación Santafesina de Trabajadores Municipales (Festram) y el lunes una asamblea general del Sindicato Trabajadores Municipales. Ambas instancias serán decisivas para definir las próximas medidas del plan de lucha.

Lo cierto es que la segunda jornada de paro municipal arrancó ayer con polémica ante la decisión del Ejecutivo de impedir la instalación de puestos ambulantes en las peatonales Córdoba y San Martín (ver aparte).

Mientras tanto, Lifschitz recibió a los colegios profesionales, entidades intermedias, grupos de base barriales y religiosos. "El problema de la pobreza y exclusión se ha agravado con la violencia y el consumo de drogas en niños y jóvenes de forma masiva, lo que refiere a un panorama preocupante. Debemos dar respuestas rápidas para no tener consecuencias delicadas en los próximos meses, cuando se pueda sumar una mayor desocupación", resumió el intendente.

En la reunión se acordó la conformación de un consejo económico y social con empresarios, en los distritos de otro junto a organizaciones para medir la temperatura social en los barrios. Si bien la cuestión alimentaria está resuelta, los problemas más graves están vinculados al hacinamiento habitacional, las adicciones y la inseguridad. "Me hubiera gustado que los municipales escucharan los planteos de las organizaciones sociales, que piden un mayor esfuerzo de atención por parte del Estado", indicó el jefe comunal.

En este contexto, vinculó el reclamo del 10 por ciento de aumento salarial que piden los empleados con la situación en los barrios carenciados. "Todo lo que se va en mayores salarios se resta, no ya en obras, sino en inversión social, por eso nuestra reticencia a seguir dando una suba que ha estado por arriba de la inflación".

El intendente insistió con que "existe un capricho de la dirigencia sindical, que no comprende los momentos que vive la Argentina. El trabajador real, que está en un dispensario o en un Centro Crecer, es consciente de la situación social y valora el esfuerzo hecho en política laboral, como la ART municipal, tal vez algún dirigente no lo percibe", disparó.

Lucas Ameriso

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