Para la CGT, en Olavarría el empleo en negro es superior al 30 por ciento

El titular de la CGT Regional Olavarría describió una complicada realidad del mercado laboral. La incidencia del trabajo en negro. Habló de la media jornada "mentirosa". De los empleados "disfrazados de monotributistas". Y de las paritarias que se postergan.
El delegado regional de la Confederación General del Trabajo (CGT), Miguel Arena, calculó que en nuestra ciudad la incidencia del empleo informal "está muy por encima del 30 por ciento" y estimó que la real dimensión de este problema va a quedar "claramente reflejada cuando el Anses termine de procesar el número de beneficiados por la asignación universal". La problemática del trabajo en negro no encuentra solución. En los últimos días, un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino reveló que los empleados que están en la informalidad siguen superando a la cifra de quienes están en blanco, y se estimó la cifra de trabajadores en negro por encima de los 4 millones.

Arena reveló que "desde la CGT pedimos hace unos quince días a la delegación de Tandil del Ministerio de Trabajo que viniera a Olavarría a hacer inspecciones en algunos puntos que teníamos problemas. Vinieron los inspectores, hicieron su trabajo y en muchos casos se encontraron con empresas donde más de la mitad de los empleados estaban en negro" ¿Por qué recurrieron a la dependencia tandilense de la cartera laboral, y no a la local? "Bueno, ellos vienen con una cantidad de inspectores que abarcan lo que uno necesita. Acá también hemos pedido inspecciones. Pero el problema es que sólo cuentan con dos inspectores, y más allá de la excelente predisposición que muestran siempre, no dan abasto", justificó el dirigente gremial.

El titular de la CGT Regional Olavarría definió que "en la ciudad tenemos muchísimo trabajo en negro". Y completó que "también hay que tener en cuenta que hay muchísima media jornada mentirosa, que se trata de empleados blanqueados por medio día que en la práctica están trabajando hasta 9 ó 10 horas por jornada. Y además encontramos a los monotributistas, que en muchos casos son empleados disfrazados".

Arena recordó que "en algún momento, en los meses favorables, el trabajo en negro había disminuido, pero ahora con el impacto de la crisis y los vaivenes económicas hemos retrocedido. Acá hay empresas que cuando se mueve el mercado interno no ocupan a la gente de acuerdo con la ley, los meten en negro. Van haciendo recambio, ponen a uno dos meses, lo sacan, ponen a otro. Y así siguen".

Efecto dominó

Después de llevar a cabo un relevamiento por los distintos rubros de la economía local, Arena concluyó que "la caída de los niveles de la construcción es evidente. Y ese es un fenómeno que termina arrastrando a todos en Olavarría. De tantos barrios que hay empezados en la ciudad, la mayoría están parados. Y las 1.000 casas que se iban a hacer desde el Gobierno siguen en veremos. Históricamente ha quedado demostrado que a nivel local, trabajando la construcción se mueve la rueda. Pero cuando la construcción cae, todo se viene abajo".

Desde su visión, si las obras paralizadas generan un fuerte impacto en el mercado laboral, la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores es la otra gran pata del problema. "El poder adquisitivo hoy es tan bajo que al mercado interno le cuesta muchísimo moverse. En las recorridas que hicimos, los vendedores de todos los rubros coincidían en que está todo muy tranquilo, parado. En este momento que debería haber ventas a full, porque llega la mejor época del año, la cosa está muy tranquila. Y eso es un muy mal indicio", alertó con preocupación.

Entonces llevó su explicación al terreno de los números. Y no dudó en asegurar que "el 60 por ciento de los trabajadores olavarrienses no gana más de 2.500 pesos mensuales. Que alguien me diga cómo hace para vivir alguien que encima está pagando un mínimo de 700 u 800 pesos de alquiler. El sueldo mínimo, vital y móvil recién en enero irá a 1.500 pesos, cuando tendría que estar como mínimo en 2.200".

Enseguida criticó duramente que "a las paritarias les hayan puesto un candado hasta abril del próximo año, por decisión del Ministerio de Trabajo de la Nación. Si hoy el trabajador ya ha perdido muchísimo terreno, y la mayoría tiene que hacer malabares para llegar a fin de mes, ni quiero pensar lo que va a ser la situación hacia el final del verano".

Arena lamenta que los dirigentes gremiales no puedan conseguir mejores salarios, "porque todo está muy precarizado. En nuestro caso, con el último aumento que conseguimos en el Sindicato de Seguridad, terminamos perdiendo a 11.000 trabajadores. Porque cuando salió la suba salarial, las empresas empezaron a achicarse y dejaron gente afuera. En octubre tendríamos que haber estar peleando un nuevo aumento, y no pudimos hacerlo. Hasta el año que viene no hay paritarias".

"Los empresarios dicen que no están en condiciones de dar aumento. Y el Gobierno patea la pelota para el año que viene. Como siempre, pasa el tiempo y los únicos perjudicados son los trabajadores. En Buenos Aires hay una conflictividad tremenda, lo vemos todos los días con la gente que se levanta contra los gremios tradicionales. En Olavarría, dentro de todo la situación es calma porque nunca fue una ciudad de levantarse ni de armar grandes conflictos. Pero empezamos a ver peligrosidad en nuestro país, del regreso a épocas a las que no queremos volver".

Por último, volvió a cargar contra los empresarios que, a raíz de la crisis y la baja generalizada de la actividad económica, se niegan a negociar mejoras salariales con sus empleados. "Lo que pasa es exactamente lo mismo de siempre: que los trabajadores son socios en las pérdidas, pero no en las ganancias. No digo a los chicos o medianos, que es cierto que andan a los tumbos, pero hay grandes empresas en Olavarría que podrían darles una mejora a sus trabajadores. Y sin embargo, no lo hacen", concluyó.

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