Para Obama, cuatro focos de tensión y pocas soluciones

WASHINGTON.? Puede parecer casualidad o tal vez no, pero lo cierto es que en las últimas semanas el patio latinoamericano viene acumulando inquietantes focos de tensión para los que no hay, a la vista, una instancia de canalización clara.
Y cuando se analiza ese patio desde aquí, con la mirada de Washington, lo primero que se escucha es un reproche hacia la "inoperancia" de las instituciones regionales ?sobre todo, de la Organización de los Estados Americanos (OEA)? para asumir ese papel.

"La desintegración y la ausencia institucional de la región son palpables", sintetizó ante La Nacion Peter Haakim, presidente del Inter American Dialogue (IAD), uno de los centros de estudio regional más reconocidos de Washington.

Lo otro es que ese escenario de tensión, por un lado, y de falta de canalización, por el otro, ocurre cuando arde debajo de la convulsión un caldero al que, por las razones que fueran, no se le otorga suficiente atención; esto es, el creciente impacto del narcoterrorismo en la región.

"Hoy hay cuatro focos de tensión: México, Venezuela, Honduras y Colombia. Y si tuviera que decir cuál es el punto en común entre los cuatro, diría que es la presencia del narcotráfico, si bien en Honduras es mucho menor que en los otros tres", apuntó Ray Walser, de la Heritage Foundation.

"Hablo desde una lectura conservadora. Pero todos los elementos para construirla están a la vista", añadió, en referencia a la orientación de derecha que suele darse al centro de estudios y de análisis político que integra.

El escenario se completa con la falta de alternativas regionales. "La verdad es que, frente al creciente problema del narcotráfico en la región, la ausencia de alternativas regionales se agudiza con las propuestas que sí hace Estados Unidos y que son, tradicionalmente, objeto de rechazo", completó, a su vez, Michael Shifter, del IAD.

El caso más evidente es la tensión regional que acaba de desatarse frente a la propuesta de Estados Unidos de fortalecer su presencia militar en la región con varias bases en Colombia.

"No entiendo por qué este súbito enojo con algo que, de otra manera, viene sucediendo hace rato", dijo Haakim.

"Esto de oponerse a una colaboración de este tipo, que lo que busca es frenar el estrago del narcotráfico, es bastante absurdo", coincidió Walser.

Desconfianza

Pero si a alguien sí se responsabiliza por esta súbita e inesperada tensión es al gobierno norteamericano, no porque su presencia militar tenga "intenciones ocultas", sino por su incapacidad política para prever y atajar la diatriba.

"Es el problema de siempre. El gobierno se olvida de que, por mucho cambio que haya habido con Barack Obama, en América latina Estados Unidos sigue siendo Estados Unidos. Y que su presencia militar siempre genera desconfianza", dijo Shifter.

La idea generalizada es que lo que faltó fue información previa: una comunicación formal y clara sobre por qué se quiere ampliar la presencia en Colombia, a cuántos militares y con qué misión específica.

"Lo que eso demuestra, en definitiva, es que sigue faltando una cabeza que, desde el poder en Washington, piense y comprenda la sensibilidad de América latina y actúe en consecuencia", subrayó Shifter.

"Este caso es un claro ejemplo de actuación de burocracias y de cuadros medios del gobierno, que han operado sin mirada política, con el costo que eso tiene", añadió.

El escenario se complica con un broche de oro: la presencia, del otro lado, de un presidente como Hugo Chávez, que tiene una agenda internacional clara y que la aplica con pasión y energía inigualables.

Nadie en la región le sirve de contrapeso claro. Brasil, ungido como referente regional, no parece querer cumplir ese papel. Y sin contralor ni alternativa institucional, el gato se hace el rey.

No tanto por su condición de felino, sino porque nadie tiene un cascabel con el que plantear diferencias. Y una vez más, la responsabilidad cae en la región. Y en su falta de alternativas.

De eso se hablaba ayer por aquí, más allá del reproche regional sobre la presencia militar de Estados Unidos en Colombia.

Correa, contra la prensa

* QUITO (AP).? El presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció ayer que "muchísimas" frecuencias de radio y televisión volverán a manos del Estado por presuntas irregularidades en su concesión, lo que anticipa un nuevo conflicto con la prensa. El mandatario dijo que tomará la decisión sobre la base de un informe presentado en mayo por la Comisión de Auditoría de las Frecuencias de Radio y Televisión, creada por el gobierno. "Vamos a sancionar los abusos y a corregirlos", afirmó Correa, sin mencionar nombres de medios ni plazos.

Comentá la nota