Para qué necesita EE.UU. tener puestos militares en Colombia

El viernes se cerró el polémico acuerdo para el uso de siete bases en territorio colombiano. Aún se ignoran los detalles del trato. Hay malestar en la región. Obama dijo que las acusaciones forman parte de la "tradicional retórica antiyanqui".
El acceso a siete bases militares colombianas que EE.UU. terminó de acordar con el gobierno de Alvaro Uribe el viernes viene generando graves tensiones en el seno de la región y críticas virulentas contra lo que algunos países perciben como una nueva proyección del poderío militar del "imperio" sobre el hemisferio. ¿Es fundado ese malestar?

Pese a que todavía se desconocen los detalles del acuerdo, toda la preocupación está centrada sobre la base de Palanquero, 180 km al oeste de Bogotá. Según documentos del Pentágono, EE.UU. quiere utilizar estas instalaciones militares colombianas para desarrollar operaciones de movilidad de efectivos y recursos de largo alcance que puedan llegar hasta América del Sur sin necesidad de que los aviones sean reabastecidos en el aire. Los militares y estrategas latinoamericanos radicados en Washington no parecen tan preocupados con respecto a esta posibilidad como los políticos.

"El poder militar y la capacidad de despliegue de EE.UU. es tan grande que no creo que una base en Colombia haga una diferencia. Ya vimos que fueron capaces de desplegar fuerzas en Afganistán y en Irak sin mayores inconvenientes", dijo a Clarín un militar latinoamericano que está siguiendo de cerca el tema.

El presidente venezolano Hugo Chávez advirtió, sin embargo, que "vientos de guerra están soplando" sobre la región y su colega Evo Morales, de Bolivia, dijo que hay "rescatar" a Colombia "de las garras del imperialismo" estadounidense. Brasil no se quedó atrás. El canciller Celso Amorin pidió a Colombia una "garantía de que no habrá incursiones militares norteamericanas y colombianas en los territorios vecinos, lo que tranquilizará a algunos países". (Ver página 23)

Frente a las protestas provenientes de la región, el presidente Barack Obama reaccionó de manera contundente. "Hay algunos en la región que están tratando de utilizar esto como parte de la tradicional retórica antiyanki", dijo y luego agregó: "no tenemos intenciones de establecer una base militar en Colombia".

¿Es verdad esta afirmación? Técnicamente, sí. Mediante el acuerdo sellado con Colombia el viernes, EE.UU. tendrá acceso a siete bases militares colombianas, donde instalarán siete FOL, (Forward Operating Locations), lo que en castellano significa "centros operativos de avanzada".

Pero, ¿cuál es la diferencia entre una base militar y un FOL? "Una FOL no tiene soberanía estadounidense. No izan una bandera estadounidense, las fuerzas estadounidenses no tienen control sobre la seguridad de la base, no tiene equipos letales ni pueden utilizar la fuerza", explicó a Clarín el profesor de estrategia de la Escuela de Guerra del Ejército estadounidense Gabriel Marcella. "Los FOL en Colombia operarán bajo el control del gobierno colombiano y toda la información que reúnan sobre el narcotráfico deberán compartirla con los colombianos", dijo el experto.

EE.UU. tenía hasta ahora tres FOL, una en Comalapa, El Salvador, otra en Aruba y Curazao (Caribe), y una tercera en Manta, Ecuador. Las tres fueron establecidas después de que EE.UU. devolvió el Canal de Panamá a los panameños y cerró en 1977 la Base Aérea Howard que tenía allí.

El Pentágono buscó entonces nuevas posiciones para poder continuar con la guerra contra el narcotráfico en las llamadas "zonas de producción" (los países andinos) y las "zonas de tránsito" (Caribe, el Pacífico y América Central).

EE.UU. tiene además dos Fuerzas de Tareas Conjuntas, una en Honduras y otra en Guantánamo, ambas dedicadas en lo formal también a la lucha contra el narcotráfico y a enfrentar las catástrofes naturales.

Cuando el gobierno ecuatoriano decidió cerrar el FOL que EE.UU. tenía en Manta, Washington comenzó a negociar un acuerdo con Colombia. El gobierno colombiano aseguró ayer que el objetivo del acuerdo alcanzado el viernes es únicamente reforzar la lucha contra el narcotráfico y contra el narcoterrorismo. Pero el texto del acuerdo todavia no ha sido divulgado. Antes de ser aprobado por los dos congresos será revisado por los técnicos de ambos países.

Para poder determinar si las preocupaciones regionales que generó son justificadas, lo más importante será ver qué dice la letra chica del trato, no sólo con respecto al tipo de misiones que las fuerzas estadounidenses podrán desarrollar sino también al tipo de armamento y equipos que los estadounidenses podrán trasladar a Colombia.

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