Para Mestre, la UCR es única opción anti-K

En acto-locro recordó que peronistas y juecistas votaron leyes clave del kirchnerismo (como superpoderes).
El candidato a senador nacional Ramón Mestre afirmó ayer que los radicales tienen "el valor de la coherencia", y enfatizó así sobre la línea argumental de la campaña: si la elección del 28 de junio es un plebiscito del gobierno nacional, en Córdoba la UCR es el único partido que puede acreditar un anti- kirchnerismo de alta pureza.

"Ninguno de nuestros candidatos se sacó una foto con Kirchner", dijo Mestre en el discurso que cerró el acto en La Vieja Usina, donde la UCR sirvió un locro para una multitud que rebalsó el local.

La UCR pone el acento en que los peronistas protagonizan una interna entre el PJ oficial, el kirchnerista e, incluso, el juecismo. Todos ellos alguna vez, con mayor o menor intensidad, acompañaron las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner, y sus legisladores nacionales aprobaron leyes clave, como la del otorgamiento de superpoderes al jefe de Gabinete. Allí hieren los radicales.

"Quieren dirimir cuestiones partidarias en una elección general", acusó Mestre, en referencia a la puja entre Eduardo Mondino, Eduardo Accastello y Luis Juez (y hasta podría haber agregado a César Albrisi, el hombre de los Rodríguez Saá en la provincia de Córdoba).

Entusiasmado por la convocatoria, que obligó a colocar tablones fuera del amplio local para servir el locro de Mayo a todos los radicales que llegaron de las 14 seccionales, el principal candidato prometió que "la UCR va a dar la sorpresa el 28 de junio".

"El radicalismo se está recuperando", confió. Con esa frase cerró su discurso y mientras disparaban dos cañones de papelitos (rojo y blancos, unos, y celeste y blancos, otros) los demás candidatos subieron al escenario para el tradicional saludo en equipo.

Recovecos internos

También participó de la foto final el ex intendente Rubén Martí, cuya presencia en el acto provocó muecas de disgusto en la dirigencia, que le reprocha vaivenes que lo llevaron incluso hasta los umbrales del kirchnerismo, pero motivó saludos alegres de los militantes.

La convocatoria de ayer era para el radicalismo capitalino. Estaba invitado, entonces, Mario Negri. El entrerriano, mientras lame las heridas que le dejó el Congreso partidario al rechazar la alianza con Luis Juez, argumentó mediante una nota que fue leída por un locutor que por "razones familiares" no podía concurrir a La Vieja Usina. Quizás sea cierto, pero nadie creía, de todos modos, que iba a allanarse a participar de la campaña. Su nombre, al ser pronunciado por el locutor, no fue coronado por aplausos, y sí por algunos silbidos. Sin embargo, dirigentes negristas del entorno más cercano, como Ana Dressino o Alfredo Cugat, se animaron a probar el locro en La Vieja Usina.

El tradicional local estaba impregnado de mestrismo, hacia donde parece inclinarse definitivamente el partido si la elección del 28 de junio resulta lo que el optimismo radical sugiere. Señales: un banderón con la imagen de Mestre (el padre ya fallecido) y la frase «ejemplo de lucha» presidía el salón, los dos principales candidatos son nacidos de la cuna mestrista (familiar y política) y la ingeniería militante estuvo a cargo del Comité Capital, que preside un incondicional del ex gobernador.

Con ese marco, no sorprendió el faltazo de la segunda candidata a diputada nacional, Gladys Espíndola. La angelocista, jefa comunal de Pozo Nuevo, habría sido preservada por el disgusto que causó que la Justicia Electoral la eleve de escalón desplazando a Hipólito Faustinelli. El enojo, una derivación de la lucha interna por la lista, parece alcanzar al mismísimo Eduardo Angeloz, al que le impidieron sentarse en la mesa principal. Reubicado en "mesa de referentes internos", optó por la diplomática retirada. Los angelocistas se quejaron por lo que consideraron un desplante y recordaron que el ex gobernador superpobló actos para Mestre en el norte cordobés, su territorio.

El "atraso" kirchnerista

Antes que Mestre habló Oscar Aguad, quien criticó a los Kirchner por haber "perdido un tiempo histórico", en el que algunas variables económicas internacionales fueron muy favorables a la Argentina.

Aguad, primer candidato a diputado nacional, llamó a votar "un cambio de rumbo en el país". "Los Kirchner sintetizan 70 años de atraso", cuestionó.

El primer orador había sido Faustinelli, el tercero de la lista para la Cámara baja. A Faustinelli le tocó lidiar contra el locro que se servía mientras él hablaba, así que le costó llamar la atención. Como lo harían los demás, repiqueteó que Juez, Mondino y Accastello son peronistas y corresponsables de que "Cristina sea presidenta".

Una de las visitas más esperadas era la del presidente del Comité Provincia, Gerardo Morales. El jujeño llegó a Córdoba demasiado tarde desde La Rioja y recién pudo reunirse con Aguad, el titular de la UCR capitalina, Miguel Nicolás (uno de los más eufóricos por la convocatoria a La Vieja Usina) y el diputado nacional Heriberto Martínez, en el Golden. Desde el bar que da refugio a interminables roscas radicales, Morales llamó a LA MAÑANA para aclarar el motivo de su demora y asegurar que "antes del 28 de junio" vendrá a un acto con la agenda más afinada. "Se ve que está muy bien, mejor que en la elección de 2007", analizó sobre la UCR cordobesa. "Tenemos muy buenos candidatos y estamos peleando la elección", agregó, contagiado.

En La Vieja Usina se leyó también un mensaje de Ricardo Alfonsín ("Raúl", según el locutor). Y así como se intentó encajar tecnológicamente a Julio Cobos para que hable desde Mendoza, se falló. También tienen los candidatos cordobeses la promesa del mendocino de que vendrá a la provincia a levantarles los brazos en algún momento.

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