Para el mercado, sólo una aceptación del 75% en el canje permitiría volver a emitir

Para el mercado, sólo una aceptación del 75% en el canje permitiría volver a emitir
Si el Gobierno logra ese porcentaje, quedaría sólo el 6% del monto original en default. Los bancos de inversión tienen valuada la oferta en u$s 50 y creen que es tentadora. Economía tiene que "convencer" a bonistas por u$s 5.000 millones
No será fácil que el plan Boudou para salir del default tenga el éxito buscado. Si bien no se conoce totalmente la letra chica de la operación, que determinará qué tan atractiva es la oferta para los acreedores, los números para el Ministerio de Economía –en el mejor de los casos– dan apretados. De cumplirse los dichos del ministro, que un 60% de aceptación es "satisfactorio", la Argentina mantendrá al 10% de los u$s 81.000 millones (el monto original que se defaulteó) pujando para cobrar judicialmente en las cortes internacionales. Creen en el mercado que el número clave para salir del default y poder eventualmente emitir deuda voluntaria es lograr un 75% de adhesión. De ser así, el remanente –aquellos que prefirieron mantener sus bonos y no ingresar al canje– representaría tan sólo el 6% del total incumplido originariamente, un porcentaje considerado razonable.

"En ese caso, la Argentina sería tratada como un caso especial, más después de haber realizado dos operaciones de canje. Los inversores le darían el beneficio de la duda y podría volver al mercado de capitales, si bien los reclamos legales se mantendrán", dice Exotix Limited, un banco de inversión de Londres que se especializa el deuda en default.

En la misma línea, Marcelo Blanco, el presidente del Deutsche Bank en Argentina que negocia el canje, dijo hace poco en un reportaje que "no sirve un 50% de aceptación, porque un juez como Thomas Griesa podría decir: ‘¿Ves? Solamente lo aceptó la mitad’, justificando nuevos embargos. En cambio, si hacemos una transacción del 70-75%, sólo quedarían los renegados".

Lograr ese umbral, a priori, no es imposible pero tampoco sencillo. En los pasillos del Ministerio de Economía dicen que hay u$s 4.500 millones en manos de acreedores que ya tenían litigios contra el país. De ese total, unos u$s 3.000 millones están en poder de los fondos buitres de Elliot Management y el del multimillonario Kenneth Dart. Con lo cual, ahí la batalla está perdida. Suponiendo que estos casi u$s 5.000 millones en total no ingresarán a la operación, porque preferirían seguir los pasos judiciales, a Boudou le quedan bonistas por otros u$s 5.000 millones para convencerlos de aceptar sea como fuere (porque u$s 10.000 millones, o sea la mitad del monto nominal a reestructurar, están garantizados por los bancos asesores).

"No es imposible que se llegue a ese número porque la oferta no será sustancialmente peor a la del 2005. Y el upside que tendría el paquete que ofrezca el Gobierno es importante si la recuperación económica global –y por ende local– se consolida", decía un banquero también ligado a la operación.

Los bonos en default valían 15 centavos de dólar en junio y para fines de septiembre estaban en 33 centavos. Ahora oscilan entre 35 y 38 centavos de dólar. Algunos creen que en los próximos meses no sería raro que la deuda en default llegue a 40 centavos o un poco más. Pero esto dependerá de lo que vaya conociéndose en torno a la letra chica de la operación. Los escenarios en danza hablan de dos precios: u$s 44 o casi u$s 50 cada u$s 100 adeudados. Cualquiera de las dos posibles cumple con la idea de Economía de presentar una propuesta peor a la del 2005, que estaba valuada en u$s 53. Las diferencias radican en si se reconocerán los pagos atrasados del cupón PBI (algo poco probable) y los intereses adeudados desde diciembre de 2003 (si se compensan vía un nuevo bono o adicionando Discount). Según Credit Suisse, la oferta del Gobierno valdría u$s 50, un monto superior y más tentador que los u$s 40 cuando se empezó a hablar de una reapertura en septiembre del 2008.

En el mercado creen que la propuesta debería ser lo suficientemente atractiva para lograr un importante caudal de adhesiones. Boudou llegó a Economía con la idea fija de volver al mercado, quizás más por necesidad que por convicción (hacen falta u$s 6.000 millones en 2010 para cerrar las cuentas).

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