Para Martín Redrado, "no se le puede pedir al tipo de cambio que haga de todo"

En un seminario organizado por El Cronista, el presidente del Banco Central de la Argentina recomendó una "convergencia" entre la política fiscal y la monetaria. Y aseguró que la entidad demostró ser el gran ancla de estabilidad para la economía
Con el aplomo de quien superó las peores batallas, Martín Redrado se esforzó por dejar grabado el mensaje: la calma que mostró el sistema financiero local en los últimos meses no fue fruto de una "casualidad" sino de una "causalidad". Ante un auditorio de 200 ejecutivos que reunió El Cronista ayer en el predio de La Rural, el presidente del Banco Central defendió enfáticamente la política monetaria que llevó adelante durante las últimas turbulencias internacionales y aseguró que la entidad había demostrado ser un "ancla de estabilidad" para la economía.

Redrado incluso se permitió deslizar una cuidadosa sugerencia cuando habló de los esfuerzos monetarios para contener la inflación: "Hacia adelante va a ser necesaria, cada vez más, la coordinación y la convergencia de la política fiscal, salarial y de ingresos con lo que nosotros ya estamos haciendo desde el Banco Central", reclamó. Y explicó que uno de los factores que ayudó a afianzar su programa monetario en los peores momentos de la crisis fue el hecho de que muchos "se convencieran de que la entidad no iba a cambiar su política". "Si había problemas fiscales, había que resolverlos en el área fiscal; no hay que pedirle al tipo de cambio que haga de todo", lanzó.

Con su exposición, el presidente del BCRA cerró el II Seminario Económico Financiero, que reunió ayer también las presentaciones de economistas y consultores privados de primera línea: Miguel Ángel Broda, Miguel Kiguel, Pablo Rojo, Ricardo de Lellis y Mario Blejer.

"Parecería normal que no hayan cerrado bancos o no haya habido problemas para responder por los depósitos. Algunos lo atribuyen al poco apalancamiento del sistema o la poca conexión con el mundo. Pero lo cierto es que hemos eliminado descalces de monedas y hemos bajado la exposición al sector público, dos cambios estructurales que permitieron soportar el stress", explicó. Redrado también le dedicó especial atención a la peculiar idiosincrasia de los argentinos. Y lo graficó con dos curvas: la evolución de los depósitos y la del tipo de cambio, un espejo una de otra. "Es un fenómeno que no ocurre en México ni en Brasil, y es uno de los determinantes de nuestra política: cuando ha habido volatilidad exacerbada en el tipo de cambio, por motivos ajenos al Banco Central, ha habido caída fuerte de depósitos", ilustró.

Redrado defendió la implementación de la "flotación cambiaria administrada", al considerarla "el único instrumento posible para este momento de la historia argentina". Pero adelantó, así y todo, que la Argentina se irá moviendo (muy lentamente) hacia un esquema de mayor flotación. "Vivimos las dos terceras partes de los últimos 30 años con tipo de cambio fijo. Por eso salir hacia un régimen de flotación es un esquema gradual. Estoy convencido que la flotación administrada es lo mejor, por ahora. Pero obviamente tendremos que ir testeando; claramente nos vamos a ir moviendo hacia un nivel mayor de flotación, de acuerdo con el comportamiento del público", explicó.

Sobre el final, pareció desligar la responsabilidad del organismo sobre los niveles de inflación doméstica, cuando mostró que la participación del crédito sobre el PIB, en la Argentina, apenas supera el 10%: "Lo que muestra esto es que el Central, a través del sistema financiero, tiene contacto sólo con el 10% de la economía. El 90% restante sigue siendo una economía "efectivo intensiva", contó. "Pensar que nosotros usando la tasa de interés podemos tener algún impacto sobre la demanda agregada para poder tener una convergencia de inflación, como sí la tienen otros países, es claramente no entender ni mirar estos números. Así, la política fiscal, salarial y de ingresos, para bien o para mal, es mucho más potente que la monetaria en este aspecto", agregó.

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