Para Löchel, la metalurgia está cerca de la destrucción que sufrió la década pasada

El vicepresidente del sector Industria del CECIS consideró que "hay una fuerte crisis de confianza" que impacta en la producción de maquinaria agrícola y admitió que cayó el nivel de empleo en ese rubro.
El vicepresidente del Sector Industria del Centro Empresario, Comercial, Industrial y de Servicios (CECIS), el empresario Víctor Löchel, afirmó que la producción metalúrgica en Río Cuarto "no está muy lejos de la destrucción que se produjo en la década pasada" y se mostró escéptico de una rápida recuperación de la inversión del campo.

"En la metalúrgica tuvimos un levísimo repunte después de las elecciones del 28 de junio, donde se advirtió una fuerte derrota del kirchnerismo. Aquellos productores que estaban esperando alguna debilidad del gobierno como señal de cambio en la realidad productiva y económica hicieron una primera inversión. Ahora estamos nuevamente con descreimiento y no se advierte una recomposición en la actividad de la maquinaria agrícola, que está en grave conflicto", afirmó Löchel.

Para el dirigente industrial, "el interior, a todas las luces, está paralizado tras la crisis que se desató el 11 de marzo del año pasado (crisis del campo) y mientras no haya confianza en quienes tienen la tarea de producir no habrá circulante de fondos".

"No creo que se haya caído todo de un día para el otro pero falta reconstruir una relación de credibilidad sobre las políticas. Hasta ahora no se ha encontrado la forma porque el Gobierno dice una cosa y hace otra. No estamos ante un diálogo sincero que conduzca a una solución duradera", insistió.

Caída del empleo

Löchel marcó diferencias entre la metalúrgica y la construcción, otro de los sectores más golpeados por el receso en la actividad que se profundizó por la pelea entre el campo y la Nación y que perdió un millar de puestos de trabajo en la ciudad en el último año.

"En nuestra actividad no tenemos el mismo personal que en el 2008 pero el achicamiento ha sido mucho menor que en la construcción porque las leyes laborales son diferentes. Cuando se termina una edificación el empresario puede desprenderse de los empleados con mayor facilidad y menores erogaciones. En cambio, la industria metalúrgica no puede quitar obreros sin un alto costo", explicó.

Añadió que "la incorporación al sistema de subsidios por compensación, en el que recayó la mayoría de las firmas, y el beneficio de créditos bancarios generaron el compromiso de no despedir personal".

Para Löchel esta situación "está desangrando la industria y hay mayor desánimo entre los empresarios metalúrgicos, porque son pocas las ventas y ha habido una pérdida notable de competitividad".

Salarios

La Unión Obrera Metalúrgica solicitó un aumento salarial del 22 por ciento y avanza en un plan de lucha que incluye paros y escraches a empresas. Advierten que "en los últimos años los empresarios ganaron mucho dinero y esos fondos jamás llegaron a los trabajadores.

"Queremos mantener los puestos de trabajo pero no vamos a resignar la dignidad salarial", señaló Ricardo Magallanes, secretario adjunto del gremio en la ciudad.

Hasta ahora, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) ofreció un pago exclusivo de $ 200, no remunerativo, que el sindicato rechazó por "insuficiente".

Löchel manifestó que si el acuerdo se concreta seguirá disminuyéndose el stock de producción. "Quienes tienen más de una actividad pueden trasladar fondos y el resto deberá pagar si se fuerza un aumento aunque es difícil saber por cuánto tiempo", indicó.

"Hay un amplio sector que no puede abonar el aumento y ya ha dejado de pagar los impuestos. Es difícil saber qué va a pasar", resaltó.

"Diálogo de sordos"

Tras el reencuentro del Gobierno nacional con los principales dirigentes del campo, nucleados en la Mesa de Enlace, Víctor Löchel consideró que, "en lo personal, no cambian las expectativas que había sobre la postura de la Nación".

"Es más de lo mismo, no vemos que apunten a una solución rápida. Es importante la apertura del diálogo pero hasta ahora quedamos atrapados en un diálogo de sordos", expresó.

Löchel argumentó que una medida de fondo en el caso de los lecheros, "por ejemplo", implicaría que no hubiese subsidios, se efectivice la apertura de la exportación y haya un mercado "relativamente transparente".

"Sabemos que el subsidio es algo que no todos reciben y se maneja de acuerdo a circunstancias políticas. No deja de ser una rendición ante una caja y no resulta sano en un comercio normal. Creo que a la solución de fondo el Gobierno no la quiere y habrá que forzarla a través de Congreso Nacional", opinó.

Confianza en el Congreso

El empresario riocuartense evaluó que "el Gobierno está más débil y deberá someterse al único camino viable que brinda el Congreso".

"Podrán surgir nuevos paliativos para que algunos se beneficien pero se van seguir cerrando tambos. Los 10 centavos le cambiarán la subsistencia a muchos pero no a todos. No será una actividad rentable ni va a entrar en crecimiento sostenido por este

subsidio que podría estar concentrado en la salida de la cadena y no en el productor.

¿Por qué tienen que buscar a miles de productores para subsidiarlos? ¿Por qué no subsidian las cuatro firmas que concentran todo? Todo se hace de forma compleja, poco transparente y creo que no es bueno", recalcó.

"Si como industrial fabrico sillas y no me conviene, decido entonces fabricar mesas. En el campo, es lo mismo. Al productor que no le convenga sembrar soja por la zona donde trabaja, hará maíz, o viceversa. Hará lo que le convenga y le sirva. El problema es si lo dejan, se abren los mercados y se fijan reglas claras", afirmó.

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