Para Kirchner, está cerca el fin de Redrado en el BCRA

En Olivos afirman que está por renunciar. Si no lo hace, lo remueven a comienzos de febrero
Para el Gobierno, Martín Redrado dejará de ser el presidente del Banco Central, a más tardar, en la primera semana de febrero. Esto sucedería aunque no haya acuerdo en el Congreso con la oposición. Ante este panorama de pronta destitución oficial de Redrado, desde Olivos se especula en que antes que Cristina de Kirchner comience su viaje a China, el 26 de enero próximo, el titular de la entidad abandonará voluntariamente el puesto.

Sobre la posibilidad de negociar algún acuerdo parlamentario, Néstor Kirchner dio el fin de semana su veredicto: sólo si el texto del DNU no se modifica, lo que convierte cualquier negociación en inviable.

Los tiempos que el Gobierno analizó el fin de semana sobre la continuidad de Redrado son los siguientes: como tope, en la primera semana de febrero Cristina de Kirchner convocará a la Comisión Especial del artículo 9 de la Carta Orgánica del BCRA, que deberá tratar la situación del titular del Central.

La fecha es responsabilidad del titular del Senado, Julio César Cleto Cobos, que reglamentariamente no puede demorarse a más del miércoles 3 de febrero próximo. Para este día deberían estar nombrados los titulares de las comisiones de Presupuesto y Finanzas del Senado, cuyos titulares deberán luego obligatoriamente ser integrantes del cuerpo que atenderá el caso Redrado. Los otros tres miembros son los presidentes de las mismas comisiones, pero de Diputados (Alfonso Prat Gay en Finanzas y Guillermo Marconato en Presupuesto) y el propio Cobos. En el Senado se prevé una distribución de cargos similar a la de Diputados, esto es, Presupuesto para el oficialismo y Finanzas para la oposición. Cobos sólo debería votar en caso de empate, lo que se descarta sucederá, con lo que la comisión resolvería en contra de la destitución por tres votos a dos. Sin embargo, este resultado es «no vinculante», ya que institucionalmente sólo representa un «consejo» para que la jefa de Estado tenga en cuenta la opinión del Congreso. Como Cristina de Kirchner ya tiene más que decidida la remoción, una vez que la comisión haya emitido su dictamen, inmediatamente el decreto de destitución de Redrado tendrá validez legal y definitiva, siempre según la interpretación oficial. Por lo menos, así lo interpreta el Gobierno, estrategia que está lejos de las ideas de la oposición.

El análisis de estos tiempos y la seguridad de que desde la Justicia no habrá más buenas noticias ni para el Gobierno ni para el repuesto titular del Central auguran que más tarde o más temprano los Kirchner verán a Redrado fuera de la entidad. Con este panorama, especulan en Olivos con que éste decidiría en las próximas horas su renuncia, teniendo en cuenta, además, que perdió el apoyo del radicalismo, del duhaldismo y de la izquierda y el centroizquierda parlamentarios. «El 80% del Congreso quiere que Redrado se vaya», afirmaba con tranquilidad anoche un alto integrante del gabinete nacional. Confían en Olivos en que esta presión será demasiado para Redrado, que lo llevaría finalmente en las próximas horas a renunciar.

Si no toma esta decisión, para el lunes 8 de febrero estaría fuera del Central. Con este panorama aclarado, los Kirchner discutieron sobre la posibilidad de aceptar o no el acuerdo que negoció el ministro de Planificación, Julio De Vido, la semana pasada, y que implicaba que parte de la oposición apoyaría la salida de Redrado a cambio de modificar el DNU de creación del Fondo del Bicentenario.

Autoridad

Desde el centroizquierda y el radicalismo se planteaba la posibilidad de discutir el DNU en cuatro capítulos: definición de reservas excedentes, seguimiento para la aplicación de los fondos, mayor control del superávit fiscal y definiciones sobre cómo se enfrentará la acción de los fondos buitre.

Ante esto, el ex presidente fue claro y duro: «Avalar estos cambios implicaría afectar la autoridad de Cristina. El DNU tiene que salir tal como está redactado». El transmisor de la posición fue el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, y llegó como una orden cerrada hacia el resto del gabinete.

Hubo otro dato que alteró la estrategia oficial. Fuentes del bloque oficialista en el Senado que dirige Miguel Ángel Pichetto indicaron como casi seguro el voto «no positivo» del senador de La Pampa Carlos Verna y su colegisladora provincial María Higonet frente al DNU, con lo que la norma del Fondo del Bicentenario caería en ambas cámaras, tal como había adelantado este diario.

Ante el panorama, la orden de Kirchner fue que no sea el oficialismo el que avance o con un acuerdo que implique modificaciones al decreto o que se envíe un proyecto de ley que luego sea rechazado. «Que lo volteen y que le expliquen ellos a la sociedad», reflexionaba ante este diario la fuente. Ésta garantizaba que «sin el DNU, las deudas se van a pagar sin problemas como se hizo en 2009». «El fondo era sólo para garantizar el pago. En unas semanas, Redrado ya no va a estar más, estaremos hablando del canje, y esta crisis será historia», completaba, optimista, la fuente.

La decisión de los Kirchner implica ahora que no se-rá el oficialismo el que lleve el tratamiento del DNU al Congreso.

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