Para la Justicia, el crimen de "Rosita" fue gatillo fácil

Para la Justicia, el crimen de

El fiscal especial Santiago Garay imputó al efectivo Ángel Estrada por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la función. Sostienen que no debería haber disparado. Seguirá detenido.

La situación procesal del policía Ángel Estrada, detenido el domingo a la madrugada después del crimen de un mujer en calle Doctor Moreno de Las Heras, se complicó en las últimas horas porque las pruebas no lo favorecen y debido a esto continuará detenido.

Es más, el fiscal especial Santiago Maximiliano Garay, quien subroga a su par Daniel Carniello, lo imputó este lunes por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la función. El uniformado de la Unidad Especial de Patrullaje (UEP) departamental no declaró y pasará a la cárcel en las próximas horas.

De acuerdo a la instrucción, Estrada disparó su arma reglamentaria contra dos malvivientes que habían intentado asaltar una pollería de la zona y uno de los proyectiles terminó con la vida de una inocente, Rosa Soledad Guzmán, una mujer de 44 años que se hallaba en el interior de la casa donde pasaba las noches.

La víctima, conocida como Rosita, era muy popular en Las Heras, ya que pasaba sus días, desde hacía unos 40 años, pidiendo lismosnas en la plaza departamental, cuidando autos o durmiendo en los edificios de la zona, como el estadio Vicente Polimeni y la parroquia San Miguel.

Para los investigadores judiciales, desde un principio, estuvo claro que Estrada no tuvo intención de matar a la mujer. Esto fue avalado por la cúpula del Ministerio de Seguridad.

Sin embargo, concluyeron que no debería haber accionado su pistola 9 milímetros con dirección a los presuntos malvivientes que perseguía. Por las pruebas que se sumaron en el expediente durante este lunes, no estaba confirmada la versión de fuego cruzado.

Solamente se levantó una vaina servida cerca de la escena del crimen –un pequeño asentamiento colindante a las vías del tren– y pertenecía al arma del uniformado de la UEP.

Tras el hecho de sangre, el efectivo Estrada se puso a disposición de la Justicia. Es más, confesó que fue el quien disparó y terminó con la vida de la mujer.

El fiscal natural del caso por jurisdicción, Darío José Nora, ordenó su detención y lo envió a Contraventores mientras esperaba el resultado de las pericias balísticas de Policía Científica. Sin embargo, el caso pasó ayer a la Fiscalía Especial.

Fuentes del caso sostuvieron que Científica comenzó a realizar los peritajes y cotejos correspondientes, pero anoche, no habían concluido. Uno estaba enfocado en determinar si el plomo que hallaron en el cadáver de la víctima, de calibre 9 milímetros, fue disparado por el arma del policía.

Otros, por su parte, también iban a determinar el recorrido que hizo el proyectil que terminó con la vida de la mujer después de atravesar una chapa utilizada para marcar el límite del terreno de la vivienda.

En total, se incautaron tres armas de fuego. Dos 9 milímetros –la del policía imputado y la de su compañera, Maira Zaya– y una Itaka que llevaban en la patrulla en la que se desplazaban y también fue accionada hacia arriaba para intimidar a los dos malvivientes que escapaban.

La reconstrucción

De acuerdo a las declaraciones y pruebas incorporadas, el domingo a las 3, el CEO desplazó a una movilidad –la 2704– hacia una pollería ubicada frente a la ex EG3 de calle San Miguel. Allí, los dos uniformados se encontraron con un par de sujetos que habían intentado robar.

Ambos corrieron al ver la presencia uniformada y se metieron en la casa de Rosa Guzmán, ya que eran familiares lejanos suyos.

Tanto la mujer como sus hermanos lo echaron del lugar. La pesquisa sostiene que el efectivo Estrada disparó y un plomo impactó en el omóplato derecho de Rosita, la atravesó y se alojó en el brazo izquierdo. Murió a los pocos minutos. 

 

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