Para la izquierda chilena, la segunda vuelta ya comenzó

Representantes de los tres candidatos del sector negocian una posible unión.
Al igual que el antiguo juego de niños "Un, dos, tres, coronita es" y a solo horas de la elección presidencial, los candidatos desaparecieron dejando su imagen estática, a la espera del veredicto de los más de ocho millones de chilenos que votarán mañana y que los volverá a poner en movimiento.

Pero es solo apariencia. Porque los contactos y reuniones -absolutamente reservados- entre dirigentes de los tres candidatos de la centro izquierda y la izquierda -Eduardo Frei, Marco Enríquez Ominami y Jorge Arrate- se multiplican, en vistas de la difícil negociación que aglutine sus votos e impida el triunfo del candidato de la derecha, Sebastián Piñera, en la segunda vuelta del 17 de enero.

En los hechos, la segunda vuelta ya comenzó. Y ello porque todos los sondeos indican que el ganador de mañana será Piñera, quien no logrará el cincuenta por ciento más un voto que lo proclamaría sucesor de Bachelet. Lo que resta por saber es lo que convierte a esta primera vuelta es un puzzle inédito para la coalición oficialista y también para la oposición.

La gran duda es qué porcentaje de votos obtendrá Piñera. Si saca más del 41%, el desafío para el candidato que llegue segundo, que las encuestas coinciden en que será el representante de la Concertación Eduardo Frei, es una pesadilla.

El primero en plantear la necesidad de un pacto para vencer a Piñera en segunda vuelta, fue Jorge Arrate, de la izquierda tradicional. Marco Enríquez Ominami lo desechó de inmediato, acelerando su ritmo de campaña para intentar contra el tiempo sobrepasar a Frei.

Frei aceptó el reto. No hubo sorpresa. Fue un hecho desde que la Concertación pactó con el Partido Comunista una lista de postulantes a diputados y senadores con distritos en donde el oficialismo se abstuvo, los que fueron ocupados por candidatos del comando de Arrate para derrotar la exclusión de ese sector en el Congreso desde hace 20 años.

Aún así, y a diferencia de lo que pasó en la segunda vuelta donde resultó electo Ricardo Lagos (2000) y Michele Bachelet (2006), en donde los votos comunistas fueron clave para ganarle a la derecha, esta vez los votos de Arrate no bastan. Y ello, a pesar de que se prevé que Arrate supere el 7 por ciento de los votos.

Para derrotar a Piñera, si Frei resulta segundo, necesita los votos de Arrate y sobretodo los de Enríquez Ominami, quien bordearía el 20%.

Pero el diputado que renunció al Partido Socialista y pateó el tablero de la coalición gobernante, postulando por fuera del rígido sistema binominal, ha rechazado cualquier tratativa con Frei.

Lo mismo ha hecho su jefe de campaña, Max Marambio, ex escolta personal de Salvador Allende, quien tiene en mente un nuevo referente de izquierda, "El Copihue", un símil de lo que fue la reconstitución de la izquierda italiana con "El Olivo".

Tras bambalinas, el cuadro es distinto. Un sector que apoya a Marco Enríquez no está dispuesto a dejar que la derecha llegue a La Moneda.

La discusión ya se inició. A pesar de los vertiginosos contactos que a estas horas se suceden entre dirigentes de los tres comandos, todos tienen claro que no hay posibilidad de avanzar antes de que se conozcan las cifras de la presidencial y también de la elección parlamentaria.

Todas las miradas se vuelcan sobre Marco Enríquez Ominami. Y Frei sabe que, esta vez, los apoyos no serán gratis. Ni los de Arrate y menos los de Enríquez.

A sabiendas que el segundo tiempo del partido es el definitivo, Jorge Arrate, un sabio jugador de fútbol, llamó a esperar: "Los goles se meten hasta en los descuentos en los partidos de fútbol"

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