Para Insulza, Honduras podría sentar un precedente

Teme un regreso de los golpes en la región
WASHINGTON (AP).- El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, expresó ayer sus temores al retorno de los golpes de Estado en la región si la crisis en Honduras no se resuelve con la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya en el poder.

"La preocupación sería la vuelta de este mal endémico de América latina que son los golpes de Estado. Nadie está libre de eso, y si se permite que pase una vez... Esto no es solamente por el presidente Zelaya. Es por América latina. Por lo tanto, el pecado original tiene que ser borrado; eso es lo que junta a los presidentes de América latina", afirmó.

"No voy a mencionar países", dijo Insulza, al aclarar que en esa amenaza golpista los militares no eran los protagonistas porque "ellos no quieren" romper el orden constitucional. "Los responsables son los que empiezan a empujar de nuevo" recurriendo al Congreso, a la prensa y a otros medios con una campaña para señalar al presidente de turno como alguien que "quebranta la ley" y que puede ser sujeto de destitución, como ocurrió con Zelaya, dijo Insulza en sus oficinas de la OEA.

"Pero no explican que el presidente que viola la ley está sujeto a la Constitución y naturalmente se lo puede remover de su cargo", añadió.

Insulza opinó que en el caso de Honduras la destitución de Zelaya el 28 de junio no puede ser tomada como un acto constitucional, como alega el gobierno de facto.

Antes del anuncio del regreso de Micheletti a Honduras, el secretario general de la OEA había opinado que hay un "amplio margen" para el compromiso. "La piedra de toque es que el gobierno de facto acepte el retorno del presidente constitucional. Fuera de eso, ninguna otra cosa va a encontrar obstáculo por nuestra parte", dijo.

Mientras tanto, en Honduras, miles de seguidores y detractores de Zelaya salieron ayer nuevamente a las calles para pedir una solución a la crisis. Simpatizantes del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado bloquearon el tránsito de Tegucigalpa a la región sur de Honduras, y con ello paralizaron el comercio con Costa Rica, Nicaragua y parte de El Salvador.

En tanto, los seguidores del gobierno de facto realizaban concentraciones en San Pedro Sula, en la zona costera al norte del país y en otras partes del país.

La división de la sociedad quedó reflejada en una encuesta de la empresa Cid-Gallup divulgada ayer, que revela que el 41% de los consultados aprueba la destitución de Zelaya, el 31% optó por no opinar y el 28% sostuvo que el mandatario debería volver al poder. La cadena noticiosa radial HRN y dos diarios locales destacaron que el 63% rechaza la convocatoria a una Asamblea Constituyente, mientras que el 22% la apoya.

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