Para que haya gobernabilidad deberá existir consenso

Dos años complicados se le presentan a Chascomús para el futuro si tanto el oficialismo como la oposición no entienden que la gobernabilidad del Distrito se tendrá que apoyar en consensos más que en arreglos políticos circunstanciales.
La Intendenta Denot, que lejos está de poder festejar ciertas salvaciones de último momento en temas totalmente graves, se enfrenta a partir de ahora a un marco político absolutamente diferente al que tuvo durante los seis años en los que ha tenido a cargo el gobierno de la Comuna, y si no comprende esto sin tomar medidas drásticas que se imponen en el funcionamiento del Municipio, las denuncias y cuestionamientos seguirán a la orden del días.

En diversas oportunidades planteamos que se vería obligada a partir de este mes a realizar un achicamiento con modificaciones en su gabinete buscando el apoyo no solamente de todo la UCR sino también de sus aliados en el Acuerdo Cívico y Social, y la realidad va dando cuenta de lo imprescindible de esta medida.

La oposición por su parte, a nuestro gusto equivocadamente se hizo cargo en forma absoluta del Concejo Deliberante, dejando afuera al oficialismo, algo que de una u otra forma tendrá que replantear.

El flamante Presidente del Cuerpo Deliberativo, Javier Gastón (UxCh) cargará sobre sus espaldas el doble voto que le permitirá a la oposición definir la mayoría en el Concejo, pero esta responsabilidad obliga a ser cauto y no a ejercitar la negativa por la negativa misma.

Denot a su vez contará con la posibilidad del veto y el tercio necesario de bancas para trabar toda ordenanza que entienda no se ajusta a su programa de gobierno.

Por lo tanto si la relación entre los dos poderes municipales se basa en doble voto y en veto, la gobernabilidad de Chascomús correrá serio riesgo.

Se impone entonces criterio y diálogo para lograr consensos que eviten un pantano político que tendrá como perjudicada a la comunidad en su conjunto.

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