Para la UE no habrá un acuerdo vinculante por la cumbre sobre el cambio climático

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo que la Cumbre climática no gestará "un acuerdo vinculante, porque algunos países no están aún listos", y China afirmó que los países industrializados son los que más deben reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Barroso opinó que es "un deber" llegar a un consenso, porque el cambio climático representa "una amenaza efectiva".

China -el país más contaminante- declaró a través de su jefe negociador, Su Wei, que naciones industrializadas como Estados Unidos -el segundo más contaminante-, Japón o de la Unión Europea deberían reconocer su "responsabilidad histórica" en el calentamiento global.

Las naciones industrializadas deberían reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en mayor medida que las demás, planteó Su ante la Cumbre.

"Las emisiones de Estados Unidos siguen aumentando, pese a que el país ya está totalmente industrializado", añadió, ante las presiones para que China baje en gran medida el consumo de carbón para energía.

Beijing demandó a los países ricos "demostrar su sinceridad y voluntad política" con "compromisos concretos" y "transferencia de tecnología" a las naciones más pobres, expresó la vocera de la cancillería china, Jiang Yu.

En tanto, organizaciones medioambientales criticaron el borrador propuesto por el país anfitrión de la Cumbre internacional que se celebra desde el lunes en Copenhague.

El documento elaborado por Dinamarca convoca a los países a reducir a la mitad las emisiones mundiales en 2050, respecto de 1990, pero no promete dinero para ayudarlos a lograr el objetivo de largo plazo, y sólo menciona una ayuda económica de 30 mil millones de dólares entre 2010 y 2012 para los países emergentes.

La organización ambientalista Wildlife World Found calificó al documento como "débil (...) elitista, selectivo y poco transparente", y su director de cuestiones climáticas, Kim Carstensen, acusó a los daneses de querer contentar a los estados más ricos y poderosos del mundo en vez de ayudar a la mayoría de los más pobres.

Luís Alberto Figueiredo, jefe de la misión brasileña, advirtió que si los países desarrollados no proponen "un financiamiento adecuado a los países en desarrollo, será muy difícil lograr un acuerdo en Copenhague".

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