Para Elichiribehety, en la crisis “no sirve aportar a la crispación ni auspiciar fracasos”.

Para Elichiribehety, en la crisis “no sirve aportar a la crispación ni auspiciar fracasos”.
El secretario de Desarrollo Social, Julio Elichiribehety, habló de la crisis y se manifestó preocupado. Sin embargo, dijo que se está trabajando en ello, aunque no hay una real dimensión de sus alcances. También destacó que “es un error tratar de sacar rédito de la misma” y que no sirve “agitar la crispación ni auspiciar fracasos”.
El tema se está haciendo recurrente y las conclusiones son las mismas, en cualquier ámbito en el que se la trate. Hablamos de la crisis que se abate sobre las economías del mundo y que llegan a cada una de las ciudades.

Por esto, a la pobreza estructural, sobre la que se trabaja sin éxito a lo largo de los años, se le van sumando aquellas personas que están perdiendo sus empleos o que reciben el cobro de sus haberes con reducciones consensuadas, con tal de no perderlo.

Así, quienes estaban acostumbrados a un estándar de vida, a ser parte del sistema y disfrutar de distintos servicios, hoy están viendo cómo, poco a poco, deben resignarlos porque ya no pueden acceder a ellos y la calidad de vida se transforma en una lucha por mantenerse dentro de lo que se puede considerar, las prioridades esenciales. Alimentación, cobijo y acceso a la salud y a la educación.

Multimedios El Eco charló con el secretario de Desarrollo Social, Julio Elichiribehety, para conocer cómo se va preparando el Estado local para la contención de esta situación. Dijo que “en principio se ha contenido a lo operarios de las empresas que han estado en situación de crisis en diferentes tipos de asistencia, como luz, gas o apoyo con alquileres o algún aporte en la cuestión alimentaria y eso lo venimos haciendo también con otros sectores, como el de la tercera edad, que se está viendo muy afectada en la cuestión de medicamentos y alimentos”.

“Días atrás –contó- tuvimos una reunión con dirigentes de la UOM y ellos vislumbran un panorama bastante complicado por lo que en forma conjunta haremos un relevamiento de las distintas circunstancias”.

Nueva situación

Para Elichiribehety, la nueva realidad que se da es la de personas que no provienen de la llamada “pobreza estructural” sino que están acostumbrados a cierto estándar de vida que hoy se ve resentido con las reducciones de haberes o directamente, por despidos y pérdidas del trabajo.

Esto produce lo que Elichiribehety definió como situaciones “intangibles”, como el “mal humor en la familia, la situación de crisis en el seno de la misma, tener que explicarles a los hijos de la nueva situación, que antes tenían acceso a alimentos que ya no o a distintos juegos o servicios, distracciones o esparcimiento pero que ahora deberán prescindir de ciertas cosas que ya no están al alcance del presupuesto familiar”.

Dijo que “esto genera situaciones de otras características en gente que no tiene la cultura de la demanda y una fuerte baja en su autoestima por la pérdida de los ingresos o la merma de los mismos”.

“Es cierto que cada uno vive con el sueldo que tiene y cuando de pronto empiezan a percibir el sesenta por ciento, es cuando se dan todas estas cuestiones que son importantes para tener en cuenta en las relaciones sociales que se comienzan a dar”.

Siguió diciendo que quien pierde el empleo “pierde la obra social, pierde los aportes jubilatorios. Queda en una situación de desamparo que provoca un alto impacto, sobre todo en las personas jóvenes que tienen un grupo familiar en formación”.

Residual de crispación social

Más adelante, el funcionario expresó que ha quedado un residual de crispación social, luego de la crisis del campo. “Crispación social, mal humor, cierta intolerancia y, hasta diría, angustia y tristeza y es el paso previo al mal humor. Impotencia, porque la incertidumbre del horizonte, que no se ve, calan hondo en las personas”.

Impacto en el presupuesto del área

Según explicó Elichiribehety, en la Secretaría de Desarrollo Social, se plantean en el trabajo tres etapas, que se organizan en un alto porcentaje, desde la cuestión climática. “En enero, febrero y marzo se planifican encuentros y actividades al aire libre y, además, disminuyen algunas demandas como las que tienen que ver con la alimentación proteica y calórica por lo que, en ese sentido, tratamos de ahorrar recursos”, mientras que entre los meses de abril y octubre la situación que se plantea es muy disímil.

De abril a octubre, el período más crítico

“En estos meses tenemos el período más crítico con la suma de la cuestión climática y aparecen los déficit de la precariedad de las viviendas. Se requiere mayor energía eléctrica y aparecen también problemas de salud, como los de carácter respiratorio”.

Por último, “los meses restantes, noviembre y diciembre, tiempo en que realizamos un balance y el cierre del año con la evaluación del mismo pero se ha agregado a esta etapa una situación que si bien está prevista, no se tiene una dimensión real”.

Sin una dimensión real

Para Elichiribehety, si bien no se tiene una dimensión real de la crisis, sí se tiene prevista la contención con respuestas, “con cierta moderación porque debo ser realista y lo decimos, no tenemos una dimensión real de la magnitud de la crisis pero estamos trabajando, con las demás organizaciones, con una actitud de moderación porque no sirve aportar a la crispación, no sirve prenunciar situaciones de extrema crisis o auspiciar fracasos. No creo en eso, creo que en la medida que sintamos, hoy que ejercemos cargos públicos, pero, y también como ciudadanos de Tandil, podemos trabajar en conjunto y así podremos superar mejor estas instancias”.

“No sirve aportar a la crispación”

Exclamó que “quienes crean que agitar el malestar que ya está, agitar la crisis que se viene profundizando, pueden tener algún rédito, creo que van por el camino equivocado”

Sobre las acciones, ejemplificó con los kit escolares “porque sabemos que eso será un problema y hace a la autoestima de ese pibe que tiene que ir a la escuela o los boletos urbanos, que desde el Municipio estamos haciéndonos cargo de cerca de 20 mil boletos por mes, para los chicos en las escuelas”.

Para finalizar, habló sobre el equilibrio y los errores. “Debemos tener el equilibrio suficiente aquellos que no sufrimos de esta manera la crisis y tener la capacidad de verla desde otro plano y ver y tener la capacidad de detectar los errores que hemos cometido porque seguramente así fue y aprender de ellos”.

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