Para EE.UU. fue "imprudente"

Washington calificó de temerario el retorno del derrocado presidente
WASHINGTON.- La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, catalogó ayer de "temerario" el intento del presidente derrocado de Honduras, Manuel Zelaya, de volver a su país.

"Hemos urgido de manera consistente a todas las partes que evitaran cualquier acción provocativa que pueda derivar en violencia", dijo la jefa de la diplomacia estadounidense.

El "esfuerzo del presidente Zelaya por alcanzar la frontera" de Honduras desde Nicaragua "es imprudente", añadió. Según Clinton, la acción de Zelaya "no contribuye al esfuerzo más amplio de restaurar el orden democrático y constitucional en la crisis de Honduras".

Poco antes, uno de los voceros del Departamento de Estado, Phillip Crowley, había dicho además que se espera que Zelaya visite Washington el martes próximo, aunque dijo desconocer la agenda del presidente destituido.

"Seguimos estando en contacto con las dos partes" en conflicto en Honduras "a través de nuestro embajador" en Tegucigalpa, Hugo Llorens, indicó el vocero.

En cuanto a la presencia de Zelaya en Nicaragua para pasar a Honduras, Crowley señaló: "Obviamente no apoyamos ninguna acción que pueda precipitar violencia".

"El foco tiene que seguir estando en las negociaciones" que puso en marcha el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, completó el vocero del Departamento de Estado norteamericano. En la misma línea, el secretario de Estado adjunto para América latina, Thomas Shannon, dijo que Arias "ofrece lo mejor para Honduras" y que la última propuesta del mediador "tiene todos los elementos para proteger la democracia, la constitucionalidad y los intereses de Honduras".

Por eso, el funcionario añadió que, desde su punto de vista, Zelaya y el presidente de facto Roberto Micheletti deberían aceptar el plan, que, entre otros aspectos, contempla la formación de un gobierno de unidad y reconciliación nacional, el adelantamiento de las elecciones y una amnistía general para los delitos políticos.

Además, la renuncia a reformar la Constitución y la creación de una misión de la verdad, así como el envío de una comisión verificadora de la OEA.

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