Para los economistas, la crisis fue determinante

La sorpresiva decisión presidencial de adelantar los comicios puede explicarse desde el punto de vista económico. La situación de la economía influyó, o por lo menos así lo consideraron distintos economistas consultados ayer por LA NACION.
"No creo que haya economistas que tengan certezas sobre la magnitud o extensión de la actual crisis, por lo que discernir si el oficialismo gana o pierde con esta decisión es superfluo. Pero, de alguna manera, esta determinación revela que el Gobierno, y diría que todos nosotros también pensamos que la situación va a empeorar, con lo que podemos suponer que con la decisión de adelantar las elecciones busca bajar el costo político de la creciente incertidumbre económica", evaluó Fernando Navajas, economista de la consultora Fiel.

Para su par Carlos Melconian, al adelantar las elecciones, el Gobierno busca evitar que "la economía, que fue su mejor aliada hasta aquí, se le convierta en su peor enemiga de cara a los electores".

"Es una estrategia para anticiparse al nivel de deterioro que se espera en el ritmo de actividad. Como esperan una crisis larga, al acortar los plazos en tres meses, buscan que la gente no llegue a las urnas fatigada y con peores expectativas", juzgó.

El director del área de Economía de la Universidad del Salvador, Juan Massot, cree que las respuestas están en el contexto. "La economía empeora notablemente y el Gobierno no tiene respuestas, y anticipar las elecciones le evita asumir que en octubre estará peor. Hay que recordar que quienes tienen responsabilidades ejecutivas son los que se llevan la peor parte en momento de crisis", recordó.

Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica, también está convencido de que el presente recesivo y el porvenir complicado fueron componentes de la movida oficial: "Se creía que la baja actividad de enero y febrero tenía un fuerte componente estacional, pero avanzamos en marzo y se nota que esto no arranca y empieza a palparse la crisis en serio".

El economista se anima a pronosticar para los próximos meses una "fuerte caída en el ingreso de dólares vía exportaciones", que tendrá consecuencias directas "en el consumo y en la inversión". "Esto es lo que buscarían eludir", conjeturó.

La crisis llega a la ciudad

Para Rodrigo Alvarez, de la consultora Ecolatina (fundada por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna), la clave de la determinación oficial radica en el mayor impacto que la crisis tendrá en la segunda parte del año en los grandes centros urbanos.

"En la primera parte de 2009, aún se percibe cierta inercia en los centros urbanos, pese a la dureza de la crisis mundial y los efectos sobre la actividad, mermada también por la sequía. Pero en la segunda mitad, el desempleo va a subir y a cambiar el clima en el país", vaticinó, consultado por LA NACION.

Alvarez recordó: "En el interior, la situación es diferente: desde el año pasado sienten la crisis por la baja de las commodities y la parálisis causada por el conflicto entre del Gobierno y el campo. Pero allí hay menos votos".

Su ex compañero de ruta y actual econonista de la consultora Analytica, Ricardo Delgado, coincidió. Para él, está claro que "la tendencia del escenario económico hace menos riesgosa la elección en junio que en octubre. El pico de la crisis social y de empleo, que todavía es poco perceptible, puede ocurrir en julio o en agosto".

En síntesis, para los economistas, la urgencia del Gobierno reconoce, en cierta forma, la imposibilidad de frenar el avance de la crisis y las limitaciones de los planes de reactivación diseñados para distintos sectores de la economía nacional.

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