Para la Defensoría y las amas de casa, la canasta bajó 0,64%

De acuerdo al relevamiento realizado por la Liga de Amas de Casa y la Defensoría del Pueblo, la canasta de alimentos en la ciudad cayó un 0,64% en el último mes.
Sin embargo, de los 20 productos comparados sólo seis bajaron su valor con respecto a octubre: papa, cebolla, te, fideos, arroz y leche.

En el otro extremo hubo siete artículos que mostraron alzas en sus cotizaciones: polenta, harina, puré de tomates, pan, paleta, sal fina y yerba mate. Los restantes siete productos se mantuvieron sin cambios en sus precios.

Mientras en octubre se necesitaban 88,69 para comprar la canasta con los 20 productos, el relevamiento realizado ahora arrojó que se la puede adquirir con $88,12.

Sin embargo, si la comparación se realiza sobre el acumulado de los primeros 11 meses del año con respecto a igual período de 2007, el incremento es del 23,29 por ciento.

Limpieza

Por otra parte, los productos de limpieza también registraron movimientos a la baja en el último mes. Según el mismo relevamiento, la canasta de mercadería de higiene cayó 0,50%.

Aquí también sobre los 15 artículos registrados, sólo 4 cayeron en sus valores mensuales. Después hubo ocho subas y tres sin cambios.

Mientras en octubre se necesitaban $64,80 para adquirir los 15 productos si se encontraban los lugares más económicos; en noviembre se requieren $64,48, siempre de acuerdo al relevamiento de la Liga de Amas de Casa y la Defensoría del Pueblo.

Si se computa el acumulado en lo que va del año con respecto a los 11 primeros meses de 2007, el incremento en los artículos de limpieza alcanza el 27,02 por ciento.

De este modo, el comportamiento de los precios registrado por estas dos entidades coincide con lo expresado por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas para octubre.

Entre las explicaciones que muestran para explicar el comportamiento después de meses de incrementos ininterrumpidos, aparece la actual crisis mundial como principal. Es que la desconfianza generada a futuro llevó a una retracción del consumo que ya se siente en la producción de muchos de los sectores industriales y que finalmente golpea al comercio. De este modo, la inflación por demanda comenzó a frenarse ante la imposibilidad de colocar todo lo producido.

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