Para la defensa del policía, Jairo no fue ejecutado

El alférez Garay Lépez declaró en Tribunales. Su abogada dice que no está probado que el policía sostenía el arma cuando ocurrió el disparo que mató a Jairo González, durante un forcejeo.
El alférez ayudante Gabriel Antonio Garay Lépez, imputado por el homicidio de Jairo González, estuvo hoy en Tribunales y revirtió la estrategia del silencio a la que había apelado cuatro días atrás por consejo del defensor oficial Sebastián Cadelago.

Virginia Palacios, la abogada que asumió la representación del policía, le recomendó que relatara lo ocurrido la mañana del domingo 28 de diciembre, cuando una fuerte discusión entre González y su mujer María Guerra motivó la llegada de un móvil al barrio y terminó con la muerte del joven en un playón del barrio José Hernández, por un disparo que salió del arma reglamentaria de Garay Lépez.

Quién manipulaba la pistola al momento de la descarga es un punto que todavía no está determinado, según la defensa del policía. “Aún ni siquiera está probado que el policía empuñaba el arma cuando se produjo el disparo. Tanto (Diego) Coria, como Garay Lépez y la víctima fueron sometidos a la prueba de parafina. Casualmente, a González le dio positivo”, dijo Palacios.

La defensa intenta apuntalar la idea de que era la propia víctima quien sujetaba la nueve milímetros. Y aun cuando no pueda probarlo, al menos busca sostener la hipótesis de que el disparo se produjo durante un forcejeo. De ese modo intenta desestimar la calificación de homicidio simple que pesa sobre el policía: “Hay mucha diferencia entre un homicidio culposo, la figura que en todo caso le podría caber a Garay Lépez, y el homicidio doloso, porque está claro que no tuvo dolo, intención de matar”.

La abogada también descartó que el suceso tenga elementos que permitan inferir que González, de 25 años, fue ejecutado a sangre fría por el policía.

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