¿Para qué decir la verdad, si se puede seguir ocultando?

Celso Jaque le mandó un mensaje al fiscal Martearena para garantizar que el gobierno daría información sobre el Cadillacsgate. Pero lo primero que hizo hoy su amigo y súper asesor Raúl Leiva fue recusar al fiscal, y no declarar. Tiene derecho, claro. Pero la verdad está un poco más lejos.
El Cadillacsgate transcurre por dos carriles a la vez. Uno es el político, donde todo es posible. En ese escenario, el gobernador Celso Jaque -después de dos semanas de silencio- dijo que su gobierno aportará todos los datos a su alcance para esclarecer el caso. Incluso ofreció revisar "diez años de contrataciones".

En ese mismo tablado, compartiendo el cuadro, el súper asesor Raúl ‘Perruco’ Leiva, imputado como instigador de fraude al Estado a raíz del contrato "trucho" con la productora Offside, dijo en distintos medios que el pago de 315.000 pesos a una serie de particulares que decían representar a los Cadillacs, fue una decisión "política" y la defendió como tal. También aseguró que estaba a disposición de la Justicia: "Espero que mi declaración ante el fiscal sirva para que esto se termine pronto. Con absoluta tranquilidad lo que puedo ratificar es que se tomó una decisión política con el convencimiento de no estar cometiendo ningún ilícito", dijo Leiva al diario Los Andes.

Pero hay otro escenario -el judicial- donde todo vale, en el que decir la verdad y declarar lo que se sabe no parece ser una prioridad. Hoy, Raúl "Perruco" Leiva, amigo entrañable de Jaque, asesor privilegiado y acusado de instigar el fraude, optó por no declarar –le asiste el derecho, claro- y recusar de paso al fiscal Eduardo Martearena, quien lleva adelante la investigación, presumiblemente por declaraciones hechas a MDZ Online una vez que se levantó el secreto de sumario.

De todo esto, algo es seguro. Hay funcionarios –por suerte, no todos…- que harán cuanto tengan a mano para torpedear la investigación, y que lo que pasó pueda disimularse el mayor tiempo posible, con las menores consecuencias. Así, como en muchas otras oportunidades, el gobierno dijo una cosa, e hizo otra. Una línea de conducta a la que ya deberíamos estar acostumbrados.

Leiva no está imputado y citado a declarar porque sí. Tuvo un rol central en este escándalo. Al menos, eso es lo que se desprende de las declaraciones que ya hicieron en la Comisión Investigadora o ante el fiscal los funcionarios Luis Böhm, Beatriz Barbera, el tesorero de la provincia Mauro Luchetti, y el coordinador de prensa Pablo Catania. Pero parece que habrá que esperar bastante para saber de boca del súper asesor cómo fue la trama del pago de 315.000 pesos a la productora Offside en 48 horas, con siete cheques sin cruzar y a cobrar por ventanilla fuera del horario bancario, y con un expediente administrativo plagado de groseras irregularidades desde el principio hasta el fin.

Habrá que ver ahora si la recusación a Martearena avanza, y cómo sigue la causa después, si finalmente lo remueven de esta investigación.

Para terminar, una encuesta para que cada uno exprese su opinión sobre la marcha del caso. ¿Usted es optimista?

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