Para Cristina, la prensa sólo es un mito

Por Adrián Ventura.

El Gobierno sigue jugando fuerte: la presidenta Cristina Kirchner, en el acto realizado en La Plata, dejó en claro que para ella no hay prensa libre.

Colocándose como protagonista de una epopeya, equiparó a la ley de medios con la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final y habló de la caída de mitos, entre ellos incluyó a la libertad de prensa independiente.

La idea no deja de ser por lo menos inquietante, cuando proviene de un presidente: si ella no cree en la prensa independiente, ¿estará confesando que quiere reemplazar a los medios actuales por una prensa dependiente? Lo que no dice la mandataria confirma las sospechas de los sectores independientes, de los medios y de la oposición. Van por todo.

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La ley de medios 26.522 dispuso la creación de una Autoridad de Aplicación, un Consejo Federal y una Comisión Bicameral, tres organismos con los que se intenta atrapar a los medios en una verdadera telaraña de intereses y presiones políticas.

La Autoridad de Aplicación será la que asigne las licencias, salvo en las ciudades de más de 500.000 habitantes -paradójicamente, a mayor importancia de la licencia, mayor control político, por lo cual estas licencias las asignará directamente el Poder Ejecutivo-. Y aquella autoridad también será la que fiscalice a los medios y aplique sanciones que llegan hasta la caducidad de la licencia.

La "Autoridad" estará integrada por 7 miembros, de los cuales el Gobierno designa directamente a dos; consigue fácilmente el tercero, porque corresponde a la primera minoría del Congreso y tiene altas chances de obtener el apoyo de los que designe el Consejo Federal -este organismo estará integrado por 38 miembros, de los cuales 25 representan a las provincias y a la ciudad y quedan expuestos a las presiones políticas y financieras del gobierno central-. También el Consejo Federal, por dos tercios, será el que pueda remover a algún miembro de la Autoridad de Aplicación.

Ningún criterio de eficiencia, sino pura especulación política y ambición de control, es lo que anima al Gobierno a apurar el paso para conformar esos organismos antes del 10 de diciembre.

Ayer, sin embargo, el Senado se aprestaba a darle rango de ley al decreto de necesidad y urgencia 527/05, firmado por el entonces presidente Néstor Kirchner, que suspendió por el término de diez años el transcurso de las licencias de radiodifusión.

Habría sido el senador kirchnerista por Jujuy Guillermo Jenefes quien se preocupó por obtener esa concesión del Gobierno, para proteger el multimedios de su familia, una medida que también beneficia a otros grupos cercanos al poder. Igualmente, no deja de ser una buena noticia: si el DNU reconoce a los actuales licenciatarios que hicieron fuertes inversiones en tecnología el importante beneficio de la extensión de la licencia, mal puede la ley de medios arrebatárselos.

Salvo, claro está, que para el Gobierno, el derecho de propiedad también sea un mito.

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