Para controlarlas, el Gobierno les cobra a las empresas de gas 35% más que en 2008

Es por la fiscalización de sus operaciones. Hay molestia entre las compañías porque la administración K aumenta sus costos pero mantiene planchadas las tarifas
Luego de los días agitados que vivieron las compañías de gas en la última semana, que terminó con la marcha atrás en los aumentos que había aplicado el Gobierno, en los despachos de algunas empresas comenzaron a llamar la atención con respecto a un punto: aunque bajaron las tarifas, la administración de Cristina Fernández les cobra cada vez más por fiscalizarlas.

Por controlar la actividad de las empresas del sector, entre las que se encuentran las transportadoras TGN y TGS; las distribuidoras Metrogas, Gas Natural Ban y Camuzzi; las subdistribuidoras como Emgasud; y las comercializadoras, como Albanesi y Pluspetrol; el Enargas, a cargo de Antonio Pronsato, les cobrará este año $ 71,37 millones. Ese número está un 34,35% por encima de los $ 53,12 millones del año pasado, y casi un 200% más que los $ 24,40 millones que desembolsaron en 2001, cuando el peso era aún convertible con el dólar.

"Dan marcha atrás con los aumentos para los sectores de mayores ingresos, pero a nosotros no nos suben la tarifa y, además, nos cobran más caro para controlarnos", lamentó el ejecutivo de una de las mayores compañías del sector.

Según los números del Enargas, la tasa de fiscalización se mantuvo casi estable durante 2002, 2003 y 2004, pero comenzó a tener retoques fuertes a partir de 2005.

Al filo de los números

La molestia de las empresas surge porque en medio de la crisis internacional, los retrasos tarifarios y las obligaciones de inversión para mantener sus sistemas en funcionamiento, tienen en la mayoría de los casos números rojos.

Por caso, TGN y TGS pagan los mayores costos de fiscalización. La primera de ellas, que se encarga del transporte de gas en el norte del país (vincula a los productores de los yacimientos con las distribuidoras, como Metrogas) no recibe una recomposición tarifaria desde 2001. Esa situación derivó en que la empresa suspendiera los pagos de su deuda. Ahora se encuentra en pleno proceso de renegociación de sus pasivos para poder salir del default. Entre las distribuidoras la situación no es mucho mejor. Metrogas, a cargo de prestar el servicio en la Capital y zonas del Gran Buenos Aires, comunicó esta semana a la Comisión Nacional de Valores que podría entrar en default debido a los retrasos en la recomposición de su tarifa.

La compañía, que en el primer semestre perdió casi $ 40 millones, también anticipó que "la falta de respuesta por parte de las autoridades" ocasionó una situación que "podría comprometer -de continuar un contexto de similares características-las mejoras que deben efectuarse sobre los activos esenciales y a mantener, reparar o reemplazar aquellos activos esenciales que hayan cumplido su vida útil".

En el sector aseguran que Metrogas no obtuvo un ajuste tarifario debido a su mala relación con el Gobierno. Sucede que BG, controlante de la compañía, mantiene un juicio contra el país en el Ciadi, el organismo del Banco Mundial encargado de resolver diferencias entre Estados y empresas.

El escenario no es mejor para otras empresas que recibieron recomposiciones tarifarias. Gas Natural Ban, que presta el servicio en el gran Buenos Aires, perdió en los primeros seis meses del año $ 483,61 millones, un 54% más que el rojo de 313,23 que anotó en el mismo período de 2008.

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