Para Chiche Duhalde: los K sufren "una mezcla seria de soberbia e ignorancia"

Para Chiche Duhalde: los K sufren "una mezcla seria de soberbia e ignorancia"
Entrevistada por Magdalena Ruiz Guiñazú, la senadora dice desear que el diálogo sirva para alcanzar el consenso. El rol de su marido.
Nos encontramos en el transcurso de una tarde gélida mientras la temperatura política, en cambio, vuelve a encenderse con el anuncio presidencial del diálogo. Y charlamos largamente con Hilda González de Duhalde. La senadora se muestra comunicativa y expone su pensamiento con claridad y una estructura que va acentuándose a lo largo de una vida política que quizás, algún día, se convierta en el relato de un best seller ilustrativo de años difíciles.

—Yo creo que el diálogo es un primer paso, explica, Pero ¿para qué? Para el consenso. El diálogo solo no sirve. Yo puedo estar dialogando con usted durante horas y, a lo mejor, cada una se mantendrá en una posición en la que nada se modifica. En dos palabras, tuvimos el diálogo y no pasó nada. Porque, fíjese: ¿qué busca el diálogo? Que cada uno se corra un poquito de su sitio para, así, encontrar un lugar común que vendría a ser el consenso. Cuando España logró el Pacto de la Moncloa, los españoles instalaron con mucha fuerza (y lo siguen haciendo) la palabra "consenso". Es, justamente, el espacio en el que se encuentran dos opiniones y del que saldrá, a la postre, una. Por eso, solamente llamar al diálogo no alcanza. Llamar al diálogo a los sectores por separado tampoco es bueno. Creo que hay que disponer una mesa en la que estén representados distintos sectores. Las empresas, los sindicatos, los partidos políticos, el campo, distintas religiones… En fin, todos los sectores que están relacionados con el quehacer nacional sentados a una misma mesa con el fin de dialogar. ¿En la búsqueda de qué? Insisto: de consenso… –reitera Chiche acentuando la palabra.

—Bueno, el senador Gerardo Morales opina que, siendo la UCR la segunda fuerza política, no puede ser una convocatoria masiva y pide una reunión por separado. Incluso, dijo algo así como "no vamos a permitir que sigan ninguneando al radicalismo".

—Yo creo que a esa mesa de diálogo tendría que ir, por supuesto, la oposición en sus distintas vertientes. Coalición Cívica y radicalismo por un lado. Justicialismo disidente, por otro. Pero tiene que estar presente el conjunto que los va a representar. Generalmente, no debe ser una sola persona por partido. Siempre es preferible que sean dos. Pero tiene que haber representación. Por supuesto que "todos" no podemos ir. Se sonríe levemente y recordando el muy diplomático viaje que emprendió con su marido durante la semana de elecciones, agrega: el otro día, en España, hablando con Felipe González de su participación tan activa en el Pacto de la Moncloa, nos recordaba que ellos conformaron un espacio en el que estuvieron representados todos los sectores. Un espacio que no puede ser demasiado grande ni demasiado pequeño. Tampoco puede ser sectorial. Y lo que decía, que me parece esencial, es que la reunión fue con todos para encontrar acuerdos básicos en no demasiados puntos. Diría que en los esenciales. A través del ministro Randazzo, la Presidenta parece acelerar (hasta el día de hoy) los contactos para empezar a definir los términos de la convocatoria y a consensuar la agenda. Reforma electoral, cena con empresarios y sindicalistas, etc. (a la que el campo no fue invitado). Pero hay muchos puntos que debemos tratar. Justamente, ¿qué vamos a hacer con el campo? ¿Con la pobreza? Bueno, hay millones de temas porque las distintas áreas presentan distintos problemas. Los empresarios nacionales, las grandes empresas nacionales en general. Pero me parece que no puede ser un diálogo entre dos en el que no hayan escuchado y participado los demás. Y por una simple razón: puedo pensar mal y suponer que arregla con este sector individualmente pero no sé qué pasa con el resto. Pienso que lo más saludable, sano y transparente es la participación, alrededor de una mesa, de todos los sectores.

—La doctora Carrió dijo que el debate debía darse en el Parlamento. ¿Usted qué piensa?

—El ámbito del Parlamento es bueno. Puede ser un ámbito interesante. Me acuerdo que la Mesa del Diálogo se hizo en el ámbito de la Iglesia, pero allí participaron todos los sectores. Ahora, podría ser, seguramente, el Parlamento. Lo que hay que ver es si ellos tienen verdaderamente la intención de dialogar. De entablar una búsqueda de consenso.

—Cuando usted dice "ellos", ¿se refiere a la pareja reinante?

—Bueno… sí. Más que el Gobierno, el matrimonio reinante porque me parece que el Gobierno, en estas decisiones, no tiene demasiada participación.

Mientras arden los leños en la chimenea, nos quedamos pensando en la conversación con Felipe González:

—Qué interesante haber hablado largamente con él.

—Felipe González tiene una enorme experiencia, subraya la senadora. Tiene ahora a su cargo la tarea de "pensar" la Europa que viene. Al encomendarle esa tarea, le han asignado un rol muy destacado. Un poco lo que tendríamos que hacer nosotros, ¿no? "Pensar" la Argentina que viene. La América que viene. Pero ésas no son cosas que pueda hacer una sola persona. Aquí hay que llamar a mucha gente. Gente que sabe mucho. De distintas ópticas y distintas corrientes ideológicas. Con posiciones filosóficas diferentes… Y poner a toda esa gente a "pensar" la Argentina. Mire, el Bicentenario es una gran oportunidad pero yo hablaría de 2016 más que de 2010. Me parece que esto necesita tiempo. Las cosas no se pueden hacer a las apuradas. Las urnas hablaron y opinaron sobre la gestión del matrimonio Kirchner, pero los cambios son tan importantes que, me parece, necesitan madurar y ser consensuados. Y esto no se puede hacer tan rápidamente.

—El flamante jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dijo que no descartaba el diálogo con el Dr. Duhalde.

Chiche se toma un tiempo y explica:

—Mi esposo es un hombre de diálogo y habla con todo el mundo, con todo aquel que le pida una opinión. No lo ha hecho Aníbal Fernández. No sé si lo hará. Tampoco sé si mi esposo está interesado en hablar con él porque ése es un tema que no se nos ocurre que pueda suceder. Le aclaro: que el Gobierno o parte del Gobierno quiera hablar con Duhalde... ¡Cosa que sería muy sana! Y muy saludable. Que hablaran con todos los ex presidentes más allá de que compartan o no sus opiniones. Que hablen. Que vean la mirada de cada uno. Que discutan. Que dialoguen. Incluso, en temas económicos existen las más variadas opiniones: desde Cavallo, que opina una cosa, hasta los más allegados al Gobierno. Hay toda una variedad de pensadores y economistas argentinos, de gente que puede aportar ideas, pero para eso hay que abrir muy bien la cabeza y las orejas para esto que decíamos antes: si nos corremos del sitio en el que estamos (convencidos de que estamos bien), pero para ubicarnos en otro lugar que sea el ámbito de todos.

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