Para Casaretto, "la deuda social es la mayor de las deudas"

El presidente de la Comisión Episcopal se refirió al tema de la pobreza y remarcó que "la iglesia puede poner esperanzas" y que "sacerdotes y todos tenemos algo por hacer"
Monseñor Jorge Casaretto destacó sobre el tema de la pobreza y la marginación que "la deuda social es la mayor de las deudas, es un golpe contante y hay que poner mucha callosidad en la vida, ver eso es no poder ignorarla. Nuestra deuda social va para muchos años pero que los gobiernos pasen peio que las políticas que se fijen queden y encuentren soluciones".

En cuanto a lo que se debería hacer para combatir este flagelo de la sociedad señaló que "sacerdotes y todos tenemos algo por hacer. Nosotros tenemos más responsabilidad pero todos debemos motivarnos en este sentido. En el Bicentenario, la dirigencia argentina debe proponerse excluir la pobreza y eso es una gran motivación. Hay que dialogar y lograr más consensos que se conviertan en políticas de Estado".

Y en cuanto a las soluciones resaltó que "sería bueno e importante coincidir en un programa para la niñez entre todos los que los partidos proponen para que uno sea efectivo. Pero hasta ahora no se pudo. En una mesa deberían juntarse todas las fuerzas pero parece que es difícil. Sin embargo, si uno busca los modos se puede llegar a encontrar la manera pero el problema es que se sienten".

Agregó que "históricamente en la Argentina la iglesia estuvo siempre presente en el tema social y destaco a los políticos jóvenes que tienen deseos de cambiar la política porque buscan que sea un servicio y no la búsqueda del poder y esto es importante y esperanzadora para la Argentina".

Sobre los que trabajan en ello aseguró que "hay muchas ONG y hace mucho que se está haciendo. En todos los barrios hay alguien que está trabajando por eso y siempre hay algo para hacer".

En cuanto a los temas más preocupantes afirmó que "los jóvenes sin actividad en las esquinas es clave. Ellos deben encontrar un objetivo superador. El tema de la droga el clave y muy difícil de superar porque con la droga desaparece mucha la capacidad de recuperación pero nunca la esperanza".

Destacó además que "relacionar el delito con la pobreza no tiene nada que ver con el Evangelio. No debemos levantar el dedo acusador. La mano dura nunca fue una solución".

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