Para candidaturas legislativas, en el justicialismo no habría internas.

Más allá del natural descontento que pueda haber en quien está fuera del gobierno o disconforme por las razones que fueran, en la mayoría de los dirigentes del Partido Justicialista parece anidar la idea, este año, de evitar las elecciones internas como mecanismo de selección de candidatos a cargos electivos legislativos.
Hay mucho silencio al respecto, razonable a esta altura del año, pero hay quienes afirman que Jorge Capitanich tiene en mente las listas de aspirantes a diputados nacionales y provinciales, que luego deberán ser avaladas por partidos del Frente Chaco Merece Más.

Sea cuales fueran los nombres, Elda Pértile, María Inés Pilatti Vergara o Sandra Mendoza, afirman que son simples especulaciones. “Habrá tiempo para pensar en la política electoral, éstas son horas de gobernar y hay mucho por hacer”, dijo un encumbrado intendente de habitual contacto con el jefe del Poder Ejecutivo.

El presidente del PJ y ministro de Desarrollo Social Aldo Leiva, el ministro de Gobierno Domingo Peppo y el intendente Carlos Ibáñez son los habituales contactos con los referente naturales del peronismo entre los cuales los planteos sobre la gestión de gobierno son fundamentales en la agenda, según aseguran.

Más allá de los problemas, el respaldo al gobierno es visible y cierto, aunque la merma de la coparticipación se siente en los municipios. Los intendentes peronistas tendrían una reunión en los próximos días con el gobernador para plantearle una serie de reclamos, pero a la vez ratificar el respaldo.

Con sorpresa

Entre la gestión de gobierno, que insume gran parte del tiempo a los principales referentes del Partido Justicialista, y los compromisos que deberá afrontar el año electoral, arrancó con una sorpresiva victoria en La Tigra cuando no se propuso festejarlo como algo propio.

Por fuera de agenda y con el sello del Partido Popular de la Reconstrucción, que conduce el polémico y verborrágico Oscar Arévalo, el peronista Sergio Paszco consiguió la intendencia vacante por el fallecimiento de Carlos Pauluka.

No fue un traspié ni una celebración pírrica, pero el PJ no presentó candidatos cuando pudo haberlo hecho. Sin embargo, como la política no es lineal y a veces es muy elástica, hubo funcionarios que de entrada ayudaron a Paszko.

Aunque éste dijo que se iba a sumar al Foro de Intendentes Justicialistas, echando por tierra aquello de que iba a ser el primer intendente del PPR, esto le sirvió a Arévalo posicionar su ambición de integrar la lista de candidatos a diputados provinciales.

También hay quienes dicen que Capitanich dejó hacer, sacó de la escena al PJ y convalidó tácitamente, a través de terceros, que Paszko buscara un partido muleto para correr por la intendencia de esa localidad; y si ganaba, como sucedió, ganaban todos dentro del frente oficialista.

Sea como fuera la que perdió el municipio fue la Alianza Frente de Todos, más allá de los roles que tuvieron el PPR y el PJ. El resultado no deja de ser sintomático porque es un municipio situado en una zona productiva, donde una porción importante de sus habitantes son agricultores y la mayoría de ellos provenientes de familias de inmigrantes.

Es posible de que más allá de las críticas que el gobernador reciba por su alineamiento con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su visión sobre la problemática agropecuaria, su imagen no es refractaria como le achacan los aliancistas, que con ello en La Tigra se llevaron una sorpresa no precisamente muy grata.

Esta visto que lo que preocupa a la dirigencia peronista, muy especialmente a los intendentes, es el resultado de la gestión de gobierno, por eso renuevan periódicamente compromiso de respaldo y ayuda a la tarea que realizan Capitanich y sus funcionarios.

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