Para Boudou, la aceptación al canje está cerca del 75% que pide el mercado

Para Boudou, la aceptación al canje está cerca del 75% que pide el mercado
La operación, ya casi cerrada con los bancos, sólo sería rechazada por algunos bonistas que permanecen en juicio. Quedarían así unos u$s 5.000 millones en default
Al anunciar la reapertura del canje de deuda en default, el ministro de Economía, Amado Boudou, indicó que un 60% de aceptación sería satisfactorio. Pero en los últimos días, fue más allá. Ante un grupo de banqueros, el funcionario derrochó optimismo y dijo que la operación está cerca de incluir al 75% de los títulos impagos. Ese es el piso que habían puesto los hombres de la city para hablar de una operación exitosa.

El ministro dijo que inversores minoristas y otros institucionales veían con muy buenos ojos la oferta argentina y se sumarían a los 10.000 millones de dólares garantizados por los bancos que presentaron la propuesta al Gobierno, el Barclays, el Deutsche y el City. De ser así, quedarían afuera los bonistas más litigiosos, aquellos que iniciaron juicios contra el país en 2002 y los siguen adelante.

Según las estimaciones que maneja el Gobierno, los acreedores en juicio representan un 22,5% de la deuda impaga, es decir, u$s 4.500 millones. De ese dinero, u$s 3.000 millones están en manos del fondo buitre Elliot Management y del empresario Kenneth Dart, los litigantes más combativos. Pero de confirmarse una aceptación del 75% de los u$s 20.000 millones que permanecen en default, el total de bonos impagos desde 2002 representaría el 6% de la deuda externa –sin contar las negociaciones con los países miembros del Club de París–.

Ese resultado y un acuerdo con el grupo de países desarrollados al que la Argentina le debe u$s 6.500 millones facilitarían el ingreso al mercado voluntario de deuda en el primer trimestre a una tasa de un dígito, tal como anhela Boudou.

En ese sentido, el contexto es inmejorable. Ayer, el dólar bajó otro centavo, a $ 3,82, debido al fuerte ingreso de divisas, que hizo que la fuga de capitales se detuviera por primera vez en más de un año en octubre. La declaración del G–20 en favor de continuar con los estímulos a la economía reactivaron el flujo de liquidez y los mercados no paran de subir, lo que empuja hacia abajo el riesgo país y la tasa de interés que le exigirían a la Argentina en caso de querer colocar deuda.

Un reciente informe del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que suele ser crítico en los últimos tiempos, se percató del "buen clima financiero" y de la baja del riesgo país, aunque éste siga muy por encima del de países vecinos como Perú o Brasil. Al respecto, la sociedad de Bolsa Puente pronosticó que una aceptación del canje superior al 70% y el demorado acuerdo con el Club de París deprimirían el riesgo país por debajo de los 500 puntos, desde las actuales 724 unidades, que eran 1600 a comienzos de año.

Claro que las negociaciones con el Club de París dependen de que la Argentina finalmente acepte una revisión de la economía por parte del FMI, algo a lo que el Gobierno se resiste.

Mientras, el canje avanza en el Congreso. Ayer, la comisión de Presupuesto del Senado aprobó el proyecto de suspensión de la ley cerrojo por un año para facultar al Ejecutivo a negociar con los bonistas, que ya tiene media sanción de la cámara Baja. La operación, que según Boudou será presentada en menos de un mes, implica una quita mayor del 65% del capital de los bonos en default y contempla que los inversores institucionales suscriban un nuevo bono por al menos u$s 1.000 millones. De esto último quedarían exceptuados los minoristas, a los que también se les ofrecería acortar los plazos.

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