Para Alfonsín, Schiaretti y Juez son lo mismo

«Son todos justicialistas: Kirchner es justicialista, Schiaretti es justicialista, Juez es justicialista», enfatizó Ricardo Alfonsín, y logró con ello quizás la mayor ovación de la noche; en especial cuando le puso a Juez la misma etiqueta que a Kirchner y que a Schiaretti. «¿Cuánto van a tardar los justicialistas en juntarse después de las elecciones?», preguntó.
La Casa Radical, que estaba repleta, explotó por el entusiasmo de los asistentes, sin contar a Mario Negri, quien tardó en reponerse y en juntar las palmas un par de veces, en un movimiento que quedó lejos de calificar como aplauso. El presidente del Comité Provincia de la UCR (de licencia) fue el promotor de la frustrada alianza con Juez, y su regreso a la sede capitalina fue tan fría que hasta lo presentaron como «jefe de campaña del Comité Nacional». Resultó el menos aplaudido de todos los dirigentes mencionados en la noche y quedó en claro, una vez más, que un acuerdo con el Partido Nuevo no fue nunca un deseo del radicalismo de a pie (aunque siempre le picó el interés a muchos de los que aspiran a recuadritos tibios de un organigrama público).

El hijo del ex presidente fue el invitado especial al acto de anoche, en el que se homenajeó a su padre y a la gestión radical 1983-1989. También estuvo Gerardo Morales, el presidente del Comité Nacional. Alfonsín habló después de Oscar Aguad, Ramón Mestre y ¡Julio Ochoa!.

Aguad predijo que «si la sociedad visualiza que somos la síntesis de la vida y la paz, volveremos a ser gobierno». También, ratificó el antialiancismo cordobés (al menos en relación al juecismo) al sostener que «los radicales de en serio no se venden», citando a Amadeo Sabattini en su respuesta a Juan Perón, cuando el coronel buscaba el camino que lo lleve a la Casa Rosada.

Mestre destacó: «estamos todos, no falta nadie, superamos las diferencias internas», en alusión amable a la presencia de Negri. Después, tiró una estocada: «el mejor homenaje a Alfonsín es llevar la lista 3».

Los discursos de los candidatos a diputado y a senador nacional, respectivamente, fueron muy breves. Un poco más extenso fue el del ex diputado provincial Julio Ochoa, en su calidad de organizador del evento.

Después, para recordar la gestión radical de los años ochenta, se pasó un video, como es ya una etiqueta en cualquier acto político.

Genética radical

Alfonsín sorprendió a muchos con un discurso enérgico y similar al de su padre, por lo menos en la estructura, ya que empezó por la crisis internacional de los ochenta para desembocar en que Schiaretti y Juez son lo mismo.

De camisa blanca arrugadísima, como si viniera de hacerse estrujar en algún acto bonaerense, y más parecido fisonómicamente a Carlos Becerra que a su padre (en cambio al hablar cierra la última vocal como el ex alfonsinista Negri), elogió al radicalismo de Córdoba, al que calificó de «fuerte, aguerrido y luchador».

También recordó que en 1989, con un contexto político muy desfavorable, la UCR nacional «con el Pocho Angeloz» sacó el 38 por ciento. Más aplausos.

Para Alfonsín, se produjo en los últimos años una revalorización del radicalismo frente a la sociedad. Sostuvo que, para ello, concurrieron tanto el estilo de gobierno de los Kirchner, la conmemoración de los 25 años de la democracia, y la crisis del campo, en la que destacó que los senadores radicales permitieron que se empate en la Cámara alta, dando lugar así al famoso voto de Julio Cobos.

«La gente atribuyó el voto de Cobos a su genética radical», opinó. Finalmente, Alfonsín consideró positivo que Cobos quiera regresar a la UCR. «Nos alegramos que vuelva al partido, así como Margarita (Stolbizer) o Elisa (Carrió)».

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