Para ablandar al cardenal

Para ablandar al cardenal
Gabriela Michetti se reunirá con Bergoglio, en un nuevo intento por mejorar la relación con la curia tras la polémica por el matrimonio homosexual.
Un michettista –Marcos Peña– fue quien alentó la decisión que quebró el vínculo con la Iglesia. Y una michettista –la mismísima Gabriela– será la encargada de reconciliar al PRO con el cardenal Jorge Bergoglio. La diputada electa se reunirá con Bergoglio la próxima semana, tal su hábito cada dos meses. Pero no le resultará nada fácil ablandar al cardenal. Los macristas, además, planean presentar un proyecto de ley para ampliar los derechos de la unión civil y, así, evitar que los gays recurran a la figura del matrimonio, problemática en lo judicial y antipática para la Iglesia.

En el Arzobispado de Buenos Aires todavía dura la indignación a raíz de la decisión de Mauricio Macri. El alcalde no apeló el fallo que avaló el primer casamiento entre homosexuales de la Argentina y Latinoamérica. Argumentó que "el mundo va en esa dirección" y, por si fuera poco, les deseó a Álex y Javier "que sean felices".

"Si había una buena relación con la línea de Macri y alguna posibilidad de que el cardenal apoyara su proyecto presidencial, ahora todo eso se cortó. Es imposible que el cardenal apuntale a un dirigente que te sale con una decisión así", afirmó un vocero de Bergoglio.

Hay un dato que revela la intensidad del enojo de Bergoglio hacia Macri. En seis años de convivencia antipática entre la Iglesia y el gobierno kirchnerista, los elípticos mensajes críticos de Bergoglio nunca mencionaron por su nombre ni a Néstor ni a Cristina. Frente a la decisión del jefe de Gobierno porteño, el cardenal difundió que "Macri faltó gravemente a su deber de gobernante".

Bergoglio ni siquiera valoró lo que, desde el macrismo, intentó ser un gesto de buena voluntad: que Macri visitara a Bergoglio en la Catedral. "¿Para qué vino? Si ya tenía la decisión tomada", se quejaron cerca del jesuita que dirige el Episcopado y es uno de los principales papables del mundo.

La postura de Macri de avalar, por omisión, el matrimonio gay fue obra intelectual del secretario General de Gobierno, el michettista Marcos Peña, y del gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba.

Macri y sus funcionarios saben que, desde ahora, el vínculo con la Iglesia será "malísimo". En compensación, planean presentar un proyecto de ley que le agregue derechos de herencia a la unión civil. Esa ampliación de derechos acercaría la figura de la unión a la del matrimonio. Se trata de una formalidad que, esperan, los congracie con la Iglesia, un aliado natural del PRO. Las contradicciones internas que dentro del macrismo generó la decisión del jefe político se escenificaron el la Legislatura el jueves pasado. Cuando llegó el turno de tratar el proyecto de Diana Maffía que "solicita al Congreso de la Nación la aprobación de la iniciativa que permite la unión entre personas del mismo sexo", la mitad de los legisladores del PRO decidió salir del hemiciclo para tomar aire.

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