Para Abal Medina, "la reforma política ha logrado más consenso que votos"

Fue uno de los arquitectos del proyecto que cambiará el mapa electoral. La iniciativa, que el miércoles sería ley, sólo concita el apoyo del oficialismo.
El vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina (h), es uno de los cuadros intelectual del oficialismo a quien Néstor Kirchner le encomendó la reforma que cambiará el sistema político del país. En la tarea de buscar consensos acompañó al ministro del Interior, Florencio Randazzo, pero después no pudo evitar que la mayoría de la oposición abandonara el debate y votara en contra.

El funcionario –que es hijo del ex secretario de PJ que organizó el retorno de Juan Domingo Perón en 1972 y sobrino de Fernando, uno de los fundadores de Montoneros–, explicó a PERFIL la mirada oficial sobre la iniciativa.

—La reforma política nació como un proyecto consensuado, ¿por qué terminaron aprobándolo en soledad?

—En la sesión de Diputados hubo una puesta en escena de la oposición para mostrarse muy en contra de un proyecto al que le hacían críticas secundarias, pero reinvindicaban el contenido central.

—¿Hace alguna autocrítica del proyecto, podría haber sido más consensuado?

—Fue altamente consensuado y en el Parlamento se incorporaron cincuenta modificaciones, la mayoría propuesta por legisladores que después no votaron el proyecto. Creo que es un proyecto con más consenso que votos.

—¿Uno de los objetivos de la reforma es reducir la cantidad de partidos políticos?

—No, no. El proyecto busca fortalecer a los partidos políticos, que sean más fuertes, programáticos y sólidos, que vuelvan a tener capacidad de representación, sean grandes o chicos. Pero no queremos que existan los inventos partidarios, sin ideología ni historia, que simplemente son microemprendimientos personales o sellos para que dirigentes de partidos grandes escapen de sus fuerzas, o una forma de conseguir financiamiento estatal. Lo que pedimos son las menores condiciones que a nivel mundial hay para formar un partido. Es un cambio que nos requería la Justicia, cuando pedía que hablemos de afiliaciones y no de adhesiones, que no pueden corroborarse. Ningún partido de verdad va a tener ningún problema.

—¿La restricción a la publicidad electoral apunta a evitar que surjan candidatos como De Narváez?

—No necesariamente. Tiene que ver con una tendencia mundial para recuperar la igualdad de oportunidades, para que los ciudadanos puedan conocer a todos los candidatos y no sólo a los que tienen recursos económicos como De Narváez, o también de los que somos oficialismo.

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