Un paquete destinado a que no estalle el campo

Un paquete destinado a que no estalle el campo
El Gobierno quiere evitar que se concreten nuevas protestas de los ruralistas, como las que reclama Alfredo De Angeli. Quiere garantizar el precio del trigo e implementar la devolución de retenciones.
El Gobierno define, por estas horas, los detalles de la puesta en marcha de tres planes destinados al sector agropecuario. El ministro Julián Domínguez anunciaría en las próximas horas una acción dirigida al mercado del trigo. Y, el mes que viene, lanzará un plan de ganadería (ver recuadro) y la implementación de la devolución de las retenciones para trigo y maíz, informada por Cristina Fernández de Kirchner tres meses y medio atrás. El paquete de medidas intentará desalentar las amenazas de un nuevo cese de comercialización de granos y carnes para enero de 2010.

El precio del trigo es el problema más urgente para Domínguez. Cree –y así lo denunció en este diario– que los exportadores están "cartelizando el mercado" (hasta le pidió públicamente, y en vano, a Guillermo Moreno que les aplique sanciones). No consigue que la industria molinera –el otro gran comprador del cereal– le responda. Y, entre tanto, los productores lo amenazan con protestas. Es un problema heredado: hace más de dos años que los exportadores pagan un 20% menos de lo que deberían. Pero en las últimas dos semanas llegó a la situación insólita de que no exista precio para el trigo. Es decir: hay vendedores (los chacareros) pero los compradores no quieren comprar (las exportadoras y los molinos).

Para salir del entuerto, Domínguez amagó con recrear una especie de Junta de Granos –dada de baja por Domingo Cavallo en 1991– y dejó trascender que saldría a comprar un millón de toneladas en Entre Ríos.

Sin embargo, ayer por la noche, se abría la posibilidad de un giro de 180 grados. En el Ministerio de Agricultura resurgía la posibilidad de que el Gobierno simplemente amplíe cupos con el compromiso de los exportadores de pagar el precio pleno y de que los molinos tengan suficiente cereal para la elaboración de harinas. Se trata del mismo acuerdo que ya fracasó varias veces. Y de una medida que, en los hechos, sería un enorme triunfo de las presiones de las compañías exportadoras.

Aun así, de cumplirse los acuerdos, a Domínguez le serviría para modificar el clima belicoso. En las últimas semanas, el acto de la Mesa de Enlace del 10 de diciembre y, en especial, el discurso estridente de Hugo Luis Biolcati sumaron un nuevo capítulo al conflicto. Y en las últimas horas las acusaciones del ministro Julio De Vido y el gobernador Daniel Scioli a los productores rurales de San Antonio de Areco por el origen de las inundaciones inusuales en esa zona agregaron lo suyo. Para contrarrestar, en Agricultura quieren poner en marcha de inmediato el anuncio, hecho hace tres meses y medio, sobre la devolución de retenciones para las producciones de trigo de hasta 800 toneladas en el caso de que se trate de productores que no superen las 2.000 toneladas. Y en el caso del maíz, alcanzará a las 1.240 toneladas para los productores de hasta 3.000 toneladas.

La pregunta es si el paquete pro campo alcanzará para cambiar los ánimos. La Mesa de Enlace tiene prevista una nueva reunión el próximo cinco de enero. Por lo pronto, Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria, no derrocha optimismo. "A veces lo que puede ser música para los oídos se termina transformando en algo inconveniente. Hasta tanto no exista una Junta Nacional de Productores, como se usa en Canadá, no creo que las intervenciones sirvan. Mejor que el mercado funcione, como funcionaba con Roberto Lavagna en el 2005", analizó ayer frente a este diario.

Un plan para conseguir animales más pesados

En el Ministerio de Agricultura ya tienen terminado un nuevo plan ganadero que esperan poner en marcha durante enero. El objetivo es conseguir animales más pesados y aumentar la producción en un 25 por ciento.

La preocupación de los funcionarios es grande. Saben que hay buenos argumentos en las surtidas advertencias sobre la futura falta de carne. Y el ministro Julián Domínguez también conoce que cualquier medida que tome empezará a tener resultados visibles recién después de dos años.

La evaluación que hicieron los técnicos de Agricultura es que es necesario subsidiar a los productores para que "aguanten" más tiempo a los animales en sus campos, antes de mandarlos a engordar a los feed lots. Con la idea de que, entonces, de los feed lots saldrán a los frigoríficos animales más pesados.

Otro de los análisis a los que arribaron es que es necesario que los productores ganaderos tengan más a mano el conocimiento genético. Para eso piensan lanzar un plan de asesoramiento que quedaría a cargo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. El plan también incluirá un apoyo financiero para fomentar la cría ganadera.

Julián Domínguez repite que la llave del éxito de su gestión es el productor. Y es por eso que no se muestra preocupado por los aumentos de más del 20 por ciento de la carne para el consumidor. Por el contrario, considera que, al fin, los ganaderos están recibiendo una recomposición.

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